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jueves, 7 de agosto de 2014

Vlad III Ţepeş de Valaquia, el Drácula histórico (1431-1476)

Hace más de cien años desde que Bram Stoker publicó su celebérrima novela Drácula en 1897, basándose en algunos datos acerca de la trayectoria vital y la personalidad del príncipe medieval Vlad III Ţepeş de Valaquia, que el autor victoriano manipuló y moldeó a su antojo; desde entonces el personaje del vampiro transilvano ha inspirado multitud de obras artísticas, literarias y cinematográficas. Sin embargo, la figura histórica de este gobernante queda oscurecida por la alargada sombra del vampiro. Intentaré, pues, aportar un poco de luz, a la vida y la obra de un gobernante que, pese a su fama sanguinaria, gozó de gran popularidad entre su pueblo, siendo considerado una suerte de héroe nacional para los rumanos, un guerrero enérgico, defensor de su tierra contra el invasor turco, en un tiempo en que los otomanos se estaban extendiendo sin oposición por los Balcanes, habiendo incorporado a su imperio los estados bizantino, búlgaro y serbio, y amenazaban Hungría y la mismísima capital de los Habsburgo, Viena. Asimismo, ahondaremos en la historia del principado válaco como base para comprender el entorno en el que se fraguó la leyenda.

1. Antecedentes históricos de los principados rumanos. 


En el año 106 d.C, el emperador Trajano conquistó el reino de los Dacios, convirtiéndose en la provincia de Dacia. La ocupación romana dejó su marca en la Dacia durante dos mil años, pues la moderna Rumanía no solo tomó su nombre de las legiones de Trajano, de los veteranos de guerra que se instalaron allí y se fundieron con los conquistados mediante matrimonios mixtos, sino que su idioma, el rumano, tiene raíces latinas, contrastando fuertemente con las lenguas eslavas de los estados que la rodean. La atracción que este territorio ejerció sobre distintos pueblos nómadas y guerreros cuando comenzó a desmoronarse el Imperio Romano se explicaba, aparte de por el hecho obvio de que se encontraba en la ruta hacia regiones meridionales con riquezas aún mayores, por la fertilidad de tu tierra. Los bárbaros que expulsaron a las legiones romanas en el año 271 sabían que en los Cárpatos había oro, plata, cobre, hierro, plomo, mercurio, betún y sal de roca. Además, no solo había robledales, hayedos y pinares de los que podían extraerse excelente madera para leña y para la construcción, sino que las extensas llanuras a orillas del Danubio eran excelentes pastos para el ganado.


Tras la caída del Imperio romano, la Dacia quedaría bajo el dominio de los vlachs o válacos, los magiares, los sículos y los cumanos, y perdería su nombre por el de Valaquia. De las cuatro tribus mencionadas, que hasta entonces habían sido nómadas, los válacos se instalaron en la región de las montañas del norte, a la que los romanos se referían como “trans silva”, “el lugar más allá de los bosques”. Su modo de subsistencia era el pastoreo, y curiosamente la palabra “vlach” acabó siendo sinónimo de pastor, pero durante los duros inviernos transilvanos se dedicaban a actividades mucho menos bucólicas: asaltaban las caravanas de comerciantes de la ruta de la seda, los cuales eran interceptados en su regreso hacia el oeste, a Constantinopla, cargados de caros brocados procedentes de China, antes de que esa importante capital empezara a producir su propia seda.

El Cristianismo llegó a la Dacia a principios del siglo IV. El culto zalmoxiano, que probablemente ya se encontraba contaminado por la extensa panoplia de dioses romanos, se mezcló sin problemas con la nueva fe. Los primeros signos visibles del Cristianismo en lo que más adelante sería Valaquia fue el obispado de Constanza, a orillas del Mar negro, y que sobrevivió a las invasiones por parte de los húngaros.

Este pueblo asiático fue desplazado hacia Occidente por los grandes movimientos de población que sacudieron a Asia. Seguidos a distancia por los pechenegos, igualmente de procedencia asiática, cruzaron los Cárpatos en el año 895. Aniquilaron el Imperio de la Gran Moravia, cuyos habitantes, entre los años 905 y 906, cayeron bajo el yugo magiar. A partir de de 899, los húngaros invadieron Italia y saquearon la Lombardía. En 906 le llegó el turno a Sajonia. Las correrías de pillaje de los húngaros se aproximaban, cada año más a Alemania. La fuerza de choque de los húngaros radicaba en su caballería, extremadamente veloz. En 907 los magiares destruyeron un ejército germano, sin que las cosas fuesen mejor tres años después para un segundo ejército; en fin, a partir del año 926 los alemanes, bajo Heinrich (Enrique) I, fueron tributarios de los magiares. En el año 933, el rey Heinrich I se sintió suficientemente fuerte para comenzar la lucha de nuevo. Obtuvo entonces, junto al Unstrut, en Turingia, una victoria contra los húngaros. Estos atacaron en 955, pero su empresa terminó con la derrota definitiva por obra de Otto I (Otón I). Con ello desapareció un peligro que había amenazado a Europa durante medio siglo.

Los húngaros hablaban un lengua túrquica y eran descendientes de los nómadas altainos; se les vinculaba también a los hunos que habían expulsado a los romanos y se habían asentado en Panonia, la vasta llanura al este de Transilvania, donde realizaron matrimonios exógamos con la población dacia existente. En el año 1001 el duque Vajk (977-1038), fue coronado rey por el papa Silvestre II, bautizándose y tomando el nombre de István I (Esteban) e impuso el cristianismo a su pueblo, organizando una iglesia propia y fundando monasterios. Fue canonizado en 1083.

Cincuenta años después una tribu conocida como los sículos se establecieron en la frontera del reino de Hungría. Su nombre original "szekely", significa en húngaro "lejos de la sede", y varios antropólogos los consideran los descendientes directos de los guerreros de Atila: sus rostros anchos , los altos pómulos, la piel cetrina y el cabello negro bien podrían ser el legado físico de esos antecesores. Los Cumanos, que se habían establecido en las estepas de Polonia y Ucrania, eran de origen turco, y habían emigrado desde Asia Central, para expandirse después hacia el oeste, adentrándose en la región de los Cárpatos. Se convirtieron al cristianismo a finales del siglo XII, para caer al poco tiempo bajo el dominio de los mongoles, los Khanes de la Horda de Oro. 

2. El nacimiento del principado de Valaquia. 

Valaquia y Moldavia estaban entre los últimos estados medievales en reclamar un lugar en el mapa europeo. Esto puede explicarse por los rasgos específicos que las áreas orientales del continente mostraban después del año 1000. El desarrollo de la estructura política se demoró aquí por factores internacionales que incidieron sobre este territorio. Esta tierra fue el primer y más importante área en la que convergieron las civilizaciones bizantina, rumana y eslava. En 1018, la frontera norte del Imperio Bizantino alcanzó de nuevo el Danubio, después de conquistar el primer estado búlgaro. A largo plazo, la influencia bizantina fue sentida en la cultura rumana, de la que adoptó los principales patrones políticos, legales y religiosos. Los rumanos lograron mantener una identidad latina, como una isla rodeada por una población predominantemente eslava, hasta que la llegada de los húngaros rompió el contacto directo entre los eslavos del sur y del oeste. La creación de los estados rumanos también fue retrasada por la presencia de los últimos pueblos migratorios que llegaron a Europa, el pueblo turco. Los pechenegos y los cumanos consiguieron el control sobre partes de la tierra habitada por los rumanos, manteniendo una situación de inestabilidad.

En sus relaciones con sus vecinos, un factor decisivo para la cultura rumana fue la fe ortodoxa. Desde que los húngaros se convirtieron al cristianismo occidental alrededor del año 1000, el acto de separar las Iglesias de Roma y Constantinopla (1054) llevó a la percepción de que los rumanos eran “cismáticos”. No importa qué dirección política fuera, cualquier acción tomada contra ellos también tenía un valor religioso. La noción de cruzada se había deteriorado después que Constantinopla fuera conquistada en 1204. Los caballeros de la IV Cruzada establecieron el principio de que la Cruzada no solo combatía a los musulmanes sino también a los “cismáticos”. Por ello, en el siglo XIII el mundo occidental vio el momento de la conquista de la Europa oriental. La fuerza principal en esta zona era el reino de Hungría. Hasta 1204 los reyes húngaros estaban principalmente interesados en consolidar su poder dentro del arco de los Cárpatos. Tras alcanzar los Cárpatos y el Danubio (en Banat), buscaron expandir su autoridad al sur de las montañas. La política de expansión dirigida por la corona húngara y la Iglesia católica en lo que iba a convertirse Valaquia se puso en movimiento cuando los Caballeros Teutónicos se instalaron en Burzeland (en rumano Tara Bărsei). En parte eran monjes, en parte soldados, unidos en una orden creada en la última mitad del siglo XII. Bajo el reinado del Gran Maestre Hermann von Salza (1210-1239), su orden se difundió a través de Europa. En 1211, los caballeros recibieron una donación del rey húngaro András II (1205-1235), que se suele situar en Burzenland, al sureste de Transilvania. El propósito de los caballeros Teutónicos al establecerse allí, era “expandir el reino” y protegerlo de los ataques cumanos. Estos habían llegado al área del Bajo Danubio en la última mitad del siglo XI. Los húngaros se enfrentan por primera vez a un ataque cumano en 1085-1086, cuando las tribus encabezadas por Kutesk entraron en el reino por la ruta noreste, posiblemente la vía de paso de Verecke. La única fortaleza que se conoce que era teutónica es Feldivara, en Transilvania suroriental. Los documentos de la época se refieren al Danubio como una frontera de la tierra entregada por el rey bajo influencia teutónica, sugiriendo así un cierto grado de autoridad por la orden sobre la tierra al sur de los Cárpatos. Catorce años de control de Burzenland por la orden probablemente no fueron bastantes para que la autoridad teutónica alcanzara y se consolidara cerca del Danubio. Los caballeros no fueron numerosos en esta área, lo cual les previno de intervenciones políticas y militares masivas al sur y este de los Cárpatos. Tras la partida de los Caballeros, el rey tomó la iniciativa directa al sur de los Cárpatos y se creó el obispado de Cumania, que se extendía por el oeste hasta algún lugar entre Siret y Olt, probablemente sobre el río Jalomita; al sur se extendía hasta el Danubio.

Los ataques mongoles mejoraron aún más el estado de transición específica para la región. En 1240 un ejército de 40.000 cumanos huyó hacia el oeste ante el avance mongol, refugiándose en la Hungría del rey Béla IV (1235-1270). El líder mongol, Batu Khan, le envío un mensaje, por el que le comunicaba que si no expulsaba a los cumanos, los húngaros serían considerados enemigos de la Horda de Oro. Béla respondió matando a los emisarios de Batu. En represalia, Hungría se vería azotada por los ataques relámpago dirigidos por Subetei. A los líderes de los vlachs, bajo la protección nominal de Bizancio, de nada sirvieron su caballería pesada; ni siquiera tuvieron tiempo de huir a Pest, la capital húngara, para ponerse a salvo. Pueblo tras pueblo todo el territorio fue cayendo hasta que el ejército de Béla, reforzado con la caballería cumana, se enfrentó a los mongoles en Nady Czeks, a orillas del río Sajo. Allí, el 10 de abril de 1241, el ejército mongol, que los superaba ampliamente en número, ganó la batalla con sus infalibles arqueros y su caballería pesada. La carretera a Pest quedó regada de cadáveres de soldados húngaros y cumanos. Se dice que murieron unos 60.000 hombres.

No podemos estar seguros en cuanto afectó el gran ataque mongol de 1241-1242 al territorio de la futura Valaquia. Los principales ejércitos mongoles atravesaron por el norte, vía Moldavia, siendo dejado el territorio al sur de las montañas para las tropas menores. Es probable que esos territorios también cayeran bajo gobierno mongol, aunque parece que su dominación se manifestó principalmente en forma de tributo pagado regularmente por los gobernantes locales, de modo que la tierra válaca solo se encontró en el área de dominación indirecta de la Horda de Oro. A pesar de ello, ese domino mongol eliminó el apoyo que los poderes húngaros tenían al sur y este de los Cárpatos.

Los vlachs emigraron hacia el norte a finales del siglo XIII para refugiarse en los Cárpatos, y se asentaron en Muntenia, la "tierra de las montañas", hoy llamada Tara Romanesca, la "tierra de los rumanos". Un segundo periodo migratorio, a mediados del siglo XIV los llevaría a colonizar Moldavia, el territorio montañoso que se extiende hasta el río Moldova, y que hacia la época de Vlad III Ţepeş se habría convertido ya en una provincia separada de Valaquia.

Los primeros años tras la invasión fueron una época de problemas para el reino húngaro, que tuvo que reconstruirse. Las fortificaciones fueron restauradas o se erigieron otras nuevas, las cartas de libertades fueron concedidas a las ciudades devastadas. El rey Béla IV atrajo a los Caballeros Hospitalarios con dos objetivos en mente: primero, asegurar la defensa del reino en sus flancos vulnerables (sur y este); y en segundo lugar, continuar la política de expansión en territorios que eran objeto de reclamación. La carta otorgada a los caballeros en 1247 es la fuente más valiosa y rica de datos históricos sobre tierras habitadas por los rumanos fuera de los Cárpatos. Junto con otras tierras, este documento concedía a los Hospitalarios varios territorios: la tierra de Severin y sus montañas, los knezatos locales de Ioan y Farcaş, sobre el río Olt y Cumania, más allá del Olt, y las montañas transilvanas. A excepción de esas donaciones se dejaba el knezato del voivoda Litovoi para los rumanos y el “país de Seneslau, voivoda de los rumanos” que era visto como parte de Cumania.

Este documento confirma la existencia, solo supuesta en 1234, de estructuras llamadas terra, encabezadas por knezes o voivodas. Esos pequeños estados locales existían antes de 1241 ó 1247, y estaban obligados a caminar por la cuerda floja para sobrevivir, teniendo relación tanto con los mongoles como con los húngaros. El hecho de que el documento trace una línea entre los titulos de “voivoda” y “knez” enfatiza la existencia de una jerarquía política entre los líderes y estados de la región, así como helecho de que Litovoi y Seneslau fueron privilegiados por el rey húngaro.

El país de Litovoi se situaba en la parte norte del territorio al oeste del río Olt (que finalmente pasó a ser conocido como Oltenia), posiblemente sobre los cursos superiores del río Jiu. Estaban conectados con la Tierra de Haţeg (terra Harszoc), desde Transilvania a través de las montañas. Los knezatos de Ioan y Farcaş probablemente estaban en Oltenia oriental, mientras que el país de Seneslau estaba más allá de Olt, y escasamente documentado. El documento menciona esos estados como si estuvieran bajo la soberanía del rey de Hungría, teniendo sus gobernantes obligaciones militares y estado forzados a cederle una parte de sus ingresos.

En Valaquia, los viejos knezatos sobrevivieron; la mayoría estaban a lo largo de los valles fluviales, siendo determinante su forma por la dirección y elongación de esos valles. Esos eran los rasgos del condado de Jiu, situado en el curso del río que lleva su mismo nombre. En Oltenia la única excepción a esto es el condado danubiano de Mehedinţi, que inicialmente estaba integrado en el banato de Severin. En los valles del Jaleş, del Motru y del Gilort, existían los pequeños condados, llevando los nombres de los ríos que los atravesaban. El condado de Valcea se situaba en el valle del Olt. Su nombre puede estar relacionado con el knezato de Farcaş. La tierra que Litovoi controlaba en 1247 probablemente incluía más de estos condados, anteriormente, knezatos o grupos de ellos, siendo así un grupo político. El que encabezaba esta asamblea de knezatos tenía el título de “voivoda”. Incluso cuando llagó a ser parte de Valaquia, el área al este del río Olt preservó un cierto grado de autonomía, que más tarde se apreciaría en el estatus de sus ciudades.

En la tierra al este de Olt (más tarde llamada Muntenia) el proceso es similar, con condados que atravesaban de oeste a este, a lo largo de los valles fluviales. Los de Olt, Argeş, Dmbovita, Prahova, Buzău, Rmnicul Sărat e Ialomiţa están en los valles de los ríos que llevan esos nombres. Los condados de Muscel y Păduret estaban en una tierra más alta. Integrados por un knezato o por varios, los futuros condados se desarrollan en depresiones de los valles fluviales. Ello se debió a que las características del paisaje eran beneficiosas en sí mismas, a que los asentamientos podían comunicarse fácilmente, así como el comercio y la defensa propia.

La evolución política del área al sur de los Cárpatos después de 1247 es muy borrosa. La presión mongol continuó: dos ataques mayores tuvieron lugar entre 1260-1261 y 1285-1293, con el reino húngaro como objetivo directo. La posición del reino al sur de los Cárpatos se debilitó también por la profunda crisis que asoló el estado húngaro, crisis que empeoró en el cambio de siglo, al extinguirse la dinastía Arpad (1301). Este es el fondo sobre el que los pequeños estados rumanos comenzaban a cortar los lazos que les ligaban al reino húngaro. Los primeros pasos ocurrieron en el territorio de Litovoi. En 1285, el rey László IV el Cumano (1272-1290) donó varios dominios al magíster Jorge, como recompensa a su leal servicio en varias batallas. Se mencionan luchas con Litovoi, que se había vuelto desleal y dejó de pagar lo que debía al rey.

Tras las represalias, dirigidas por Jorge, Litovoi fue asesinado, y su hermano Bărbat es capturado. Fue redimido al pagar “una enorme suma” y aceptó el reinstaurado tributum. Esto se llevó a cabo cuando László comenzó su reinado y aún era un menor, en los primeros años después de 1272. El arriba citado Litovoi debió ser el mencionado en 1247 o un descendiente suyo con el miso nombre que intentó extender y gobernar sobre todo el país de Oltenia. La presencia de Bărbat y su papel en los sucesos dan a entender un posible gobierno hereditario del país. Incluso aunque falló, su intento por deshacerse de la influencia húngara marca el comienzo de la emancipación política en el área. Aunque el tributo fue restablecido, el documento no hace referencia adicional a las tierras sobre las que empezó el conflicto. Lo más probable es que quedaran el bajo control de los seguidores de Litovoi.

3. Los inicios de la dinastía Basarab

Las expediciones mongolas de 1285-1293 erosionaron aún más el poder del rey húngaro. Fue así como todos los territorios entre los Cárpatos y el Danubio, incluyendo los de Oltenia, pudieron ser unificados bajo un único gobernante, probablemente un aliado mongol. En julio de 1324, un documento emitido por Károly I Róbert (Charles Robert de Anjou), el nuevo rey de Hungría, menciona al magíster Martín, enviado como mensajero a un líder al sur de las montañas, Basarab, llamado woyuodam nostrum Transalpinum. Un año más tarde, ambas partes incurrieron en desacuerdo ya que Basarab es considerado desleal (sancte regis corone infidelem). El origen étnico de este último es objeto de debate, proclamando algunos que era pechenego o cumano. Lo más probable es que fuera un turco rumanizado. Las fuentes de más arriba muestran que habían ocurrido una serie de procesos hasta 1324 al sur de los Cárpatos. El vasallaje hacia el rey de Hungría se había conservado pero la referencia a la terra y a su líder es diferente. El nuevo país no tenía un nombre específico para la cancillería húngara, por lo que era identificada como Transalpina , “más allá de las montañas”, siendo su líder llamado “voivoda”. Durante todo el siglo XIV, la cancillería húngara usará la frase “woyuodam Transalpinum” en documentos concernientes a Valaquia. Indica un nuevo estado político, Valaquia, emergiendo de la unión de varios estados al este y al oeste del Olt. La unificación se promulgó ya fuera de forma pacífica o por la fuerza por el voivoda de uno de ellos. La mayoría de los historiadores rumanos creen que que, tras el intento fallido de Litovoi, Basarab, hijo de Thocomer o Tihomir, tomo la iniciativa. El control de Basarab sobre el territorio al este del Olt está demostrado por cómo se desarrolló el país después de 1300, desde la montaña hacia el Danubio, y por la localización de las principales sedes príncipescas (curţi), todas al este del Olt. En 1324 la unificación estaba concluida en términos generales, siendo conquistadas las llanuras después de la crisis mongol (muerte del khan Uzbeg en 1342). En 1330, Károly I Róbert adoptó acciones militares contra el sedicioso Basarab I (1324-1352), cuyas razones están probablemente relacionadas con la resolución del problema de la tierra de Severin, reclamada también por Basarab. La victoria de Basarab llevó a la emancipación temporal de Valaquia del poder húngaro.

La tradición histórica local dibuja un cuadro diferente cuando llega el amanecer de Valaquia. Los antiguos textos establecen que el país fue fundado cuando llegó cierto Radu Negru (Negru Vodă). Supuestamente cruzó las montañas transilvanas con “una gran multitud de seguidores” desde el área de Făgăras en 1290 ó 1292. Los historiadores también adoptaron una tradición en boga en los círculos medievales tardíos de eruditos, que afirmaban que los rumanos, los sajones y los húngaros de Transilvania habían contribuido enormemente al surgimiento del país. Aunque los años 1290 ó 1292 son rechazados por algunos historiadores, cronológicamente son validos. Las crónicas afirman específicamente que Radu Negru había llegado en “la época del principado de András”. Este rey gobernó entre 1290 y 1301. La partida de Radu Negru está ligada también al conflicto en Făgăras, entre los rumanos y el noble Ugrinus, que había reclamado y le fueron concedidas estas tierras después de una asamblea de nobles en 1291. Es posible que la llegada de Ugrinus a Făgăras y la partida de Radu estén conectadas, pero no lo bastante trasparentemente, a causa de la falta de fuentes. La coincidencia entre las retirada de la autonomía para los rumanos en Făgăras y la creación de un nuevo estado al sur de los Cárpatos es demasiado significativa para ser pasada por alto.

Los documentos internos confirman la existencia de Radu Negru solo desde el siglo XVI en adelante. Por otra parte, Basarab no está destacado por los cronistas, ni su conflicto con Károly Róbert. Solamente en la Historia Ţării Ramnesti el nombre de Basarab está ligado a una familia de boyardos al oeste del Olt que se habían sometido a Radu Negru. En el actual estado de información no se puede definir la relación entre Negru y Basarab. Es probable que, al igual que en la Moldavia de Dragoş y Bogdan, no fueran parientes. Esto explicaría por qué, durante casi 200 años, Radu Negru fue ignorado en los documentos emitidos por los gobernantes del país, todos los cuales descendían de Basarab. Algunos historiadores creen que Radu Negru era realmente Basarab, estando la diferencia de los nombres en que Negru era un sobrenombre y que Basarab era el nombre real del primer gobernante del país. La Cronica franciscanilor nos proporciona otro punto de referencia para el reinado de Radu . En 1304, Margaret, su esposa católica, supuestamente construyó la iglesia Cloşter en Cîmpulung; en 1764, el acta de fundación dado por Margaret todavía estaba en esta ciudad. En algún momento entre 1304 y 1324, Radu Negru, el gobernante que había cruzado las montañas, fue eliminado o simplemente reemplazado por Basarab.

Los gobernantes que vinieron después de Basarab, todos miembros de su familia, reforzaron gradualmente su control sobre el territorio entre los Cárpatos y el Danubio. El hijo de Basarab, Nicolae Alexandru (1352-1364) reasumió las relaciones con Hungría. Durante su reinado, la Iglesia Católica consolidó su posición, comunicando los misioneros incluso que habían influido al gobernante hacia las creencias católicas. No obstante, no solo el gobernante permaneció ortodoxo sino que también fundó la Iglesia metropolitana ortodoxa de Valaquia, localizada en Argeş (1359). Bajo Vladislav I (1364-1376), Valaquia entró en conflicto con Lajos I el Grande (Louis de Anjou), el nuevo rey húngaro, que deseaba expandir su dominio hacia el delta del Danubio y el mar. Finalmente, Vladislav se declaró vasallo, siéndole reconocidos dominios que su padre había poseído más allá de las montañas (Făgăras y Amlaş) y Severin. El hecho de que los soberanos válacos controlaran Făgăras confirma el lazo especial entre ellos y este territorio. Tomando ventaja de la crisis de los mongoles y los problemas de Lajos, Vladislav inició una acción en Moldavia meridional, extendiendo su control sobre ella. Radu I (1376-1385) continuó la línea de su predecesor. Bajo su reinado fueron erigidas más iglesias ortodoxas, se funda el obispado católico de Argeş (1381) y comienza la primera acuñación de moneda local. La cima del poder en Valaquia se alcanza durante el reinado de Mircea I el Viejo (1386-1418). También llegó a estar envuelto en una cruzada antiotomana (que, no obstante, acabaría en fracaso, Nicópolis, 1396), ayuda a Alexandru el Bueno a ascender al trono de Moldavia y tiene estrechas relaciones con el rey Zsigmond (Sigismund) de Luxemburgo, rey de Hungría (1387-1437) y emperador en 1410, y los soberanos serbios y búlgaros. Al principio del siglo XV, Valaquia alcanza su mayor tamaño: junto con la tierra entre los Cárpatos y el Danubio y los territorios concedidos en Transilvania, Mircea también controlaba la Dobrudja y Moldavia meridional, así como la ciudad de Chilia (1389).

4. Los reinados de Mircea I, Dan I y Vlad II

Mircea se dio el gran título de "Ioan Mircea, autócrata ungido por Dios y amante de Cristo, gran voivoda gobernante, con la ayuda de dios, de Hungrovalaquia, la región más allá de las montañas, las tierras tártaras, los ducados de Amlas y Făgăras, señor del Banato de Severin y las tierras a ambas orillas del Danubio hasta el Mar Negro". La obsesión de Mircea con el Danubio era que al otro lado se encontraba Serbia, una tierra que estaba quedando a merced de los turcos otomanos, quienes entre 1320 y 1390 habían cruzado los Dardanelos, adentrándose en Europa y se hallaba en la ribera sur del Danubio. Con toda probabilidad, Mircea enviaría soldados a luchar a la batalla de Kosovo (1389), en la que los serbios fueron totalmente derrotados, quedando como reino vasallo de los otomanos. Si Serbia caía, la seguiría Bulgaria, y solo el Danubio separaba a Bulgaria del principado de Valaquia. Para garantizar la seguridad de su pueblo, el voivoda recurrió a los aliados que tenía en el oeste, entre los que estaban Zsigmond (Segismundo) de Luxemburgo, rey de Hungría y Bohemia, y el margrave de Brandenburgo.

Por tanto, Zsigmond y Mircea firmaron una alianza en 1395, por la que Mircea tuvo que enviar como rehén a uno de sus hijos, Vlad (el futuro Vlad II Dracul), que sería el padre de Vlad Ţepeş “Draculea” para asegurar la adhesión de Valaquia a dicho tratado. El joven Vlad viajó con la corte de Zsigmond, adquiriendo, al mismo tiempo una importante formación; se desconoce quién era la madre de Vlad. La primera esposa, perteneciente a la noble familia húngara de Tolma y fue madre de Mihail, que gobernaría al lado de su padre durante diez años, después de 1408.

Las fechas que se dan en distintos documentos históricos sobre la fundación de la Orden del Dragón (de la que fueron ordenados caballeros Mircea y su hijo Vlad) varían pero probablemente fue en diciembre de 1387, año en que Zsigmond fue coronado rey de Hungría. En realidad, no era exactamente una orden de Caballería como los Caballeros Templarios o los Hospitalarios, pero tenía un propósito similar. Es probable que Zsigmond pretendiera que fuera una especie de poder feudal conjunto con cuyo apoyo pudiera contar en tiempos de peligro. Su ascenso al trono húngaro fue turbulento: cuando solo contaba 11 años se le comprometió con María (reinó de 1382 a 1385 y 1386-1395), hija de Lajos I el Grande. Pero a la muerte de este rey, la madre la casó con el hermano menor del rey francés, Louis de Valois-Orleans. En agosto de 1385 Zsigmond raptó a la joven y la obligó a casarse con él. Solo tras haberse librado de su rival al trono de Hungría, Karóly II (Carlo de Durazzo), en febrero de 1386 se le permitió ocupar trono junto a María. La muerte de ésta en 1395 dejó a Zsigmond en una posición débil en su reino.

En 1396, el sultán otomano Bayezit I Yîldirim (“el Relámpago”) estaba asediando Constantinopla, pero cuando conoció la noticia de que Zsigmond estaba preparando una cruzada contra él, dio la orden de levantar el asedio para marchar contra el noroeste, para salir al paso de su enemigo. En Buda, un ejército de 6.000 franceses y borgoñones, se unió a las tropas de Zsigmond, formado por caballeros húngaros y teutones, quienes harían un total de 20.000 hombres. Entre los nobles que lo integraban se citan Jean de Nevers, Friedrich de Hohenzollern y Henry Bolingbroke, duque de Lancaster y futuro rey Henry IV de Inglaterra. El 25 de diciembre de 1396 las fuerzas de Bayezit pillaron desprevenido al ejército cruzado. La caballería pesada de Jean de Nevers adelantó a la infantería húngara que iba en vanguardia para prevenir emboscadas, y cayó en la trampa preparada por los jenízaros, iniciando una auténtica masacre. Murieron unos 10.000 hombres, pues el sultán ordenó ejecutar a los caballeros supervivientes. Una columna de caballería siguió a Mircea hasta Valaquia, para llevar a cabo saqueos, a modo de castigo, y otros soldados turcos se dirigieron al oeste, atacando Estiria, haciendo miles de prisioneros. Los efectos de la batalla de Nicópolis podrían haber sido peores, pero Zsigmond se vio obligado a exiliarse durante cinco años, habiendo sido derrocado por sus rivales, y estuvo luchando por recuperar su trono hasta 1408. Ese año, cuando por fin lo recuperó, reinstauró la Orden del Dragón. Sus estatutos, escritos el 13 de diciembre de 1408, la llaman simplemente societas ("Sociedad") y sus miembros son reconocidos por el signum draconis ("signo del dragón"); pero en el resto de documentación de la época recibe el nombre de fraternitatis draconum ("la hermandad del dragón"):

"el signum o emblema tiene la forma de un dragón enroscado formando un círculo, con la cola enrollada entorno al cuello, y la espalda está dividida en dos mitades. La línea que las separa va desde la cabeza hasta la punta de la cola, y está pintada de rojo sangre, formando una cruz con un reborde blanco, como el símbolo de aquellos que luchan bajo el pendón del glorioso mártir San Jorge: una cruz roja sobre un fondo blanco[…]"


Los miembros de la Orden juraban lealtad feudal a Zsigmond y a su esposa, y a los herederos que tuvieren, defenderlos a ellos y a su reino de ataques o intrigas en su contra, y también protegerse unos a otros, y el rey prometió defender a los miembros de la orden, a sus familias y sus propiedades. Fiel a la palabra dada, Zsigmond concedió tierras y títulos a los miembros de la Orden, dándoles más poder del que ya tenían, de modo que la Orden y no el rey era quien mandaba en Hungría, a la muerte de Zsigmond en 1437. En 1433 Zsigmond, que desde 1410 había sido nombrado "Rey de Romanos", es decir, emperador no coronado del Sacro Imperio, y se había convertido en rey de Bohemia hacia 1419, había hecho que el Papa Eugenio IV confirmara los estatutos de la orden al ser coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Se sabe que Ernst de Habsburg, archiduque de Austria, fue ordenado Caballero del Dragón en 1409, el marqués de Ancona en 1413, Vytautas, Gran Duque de Lituania (1401-1430) en 1429, y en enero de 1431 Vlad, hijo de Mircea, que pronto se convertiría en Vlad II de Valaquia.

Desde aproximadamente 1395 Vlad había ido con la corte itinerante de Zsigmond, y se supone que también durante los años en el exilio, fuera de su reino. En aquellos años, el vulnerable principado de Mircea se salvó del inexorable avance de Bayezit I por su oportuna derrota a manos de otro conquistador, Timur-i-Leng, el Tamerlán de los cronistas cristianos, en Ankara el 28 de julio de 1402. Fue encadenado y murió poco después.

Tras la batalla de Ankara, Mircea se implicó en la lucha sucesoria entre los hijos de Bayezit I, apoyando a Musa, mientras que fue Mehmet I quien se alzó con la sucesión. Tomó las plazas fuertes de Valaquia, e impuso un tributo anual de 3.000 ducados a Mircea y, a cambio, se comprometió a no invadir el principado. Su corregente (desde 1408) y sucesor, Mihail I, conocía el sentido del equilibrio de su padre, y se negó a seguir pagando el tributo a Mehmet. Se unió incluso al ejército de Zsigmond, tomando parte en las campañas contra los turcos a lo largo del Danubio a finales del verano de 1449. Mehmet estaba ocupado expandiendo aún más las fronteras de su imperio, pero se dirigió al norte, tomando la antigua fortaleza de Mircea en Giurgiu, exigió que se le pagaran los atrasos del tributo, y tomó como rehenes a los hijos de Mihail, Mikhail y Radu. Durante la década de 1420, década anterior al nacimiento de Vlad Ţepeş, en Valaquia reinó la confusión; las viejas rivalidades resurgieron en el principado. La tentativa de Dan, hijo de Dan I (reino en 1383-1386) y sobrino de Mircea I el Viejo, para hacerse con el trono de Valaquia se inició en 1420, cuando consiguió la ayuda de los turcos. Aquello horrorizó a toda la Cristiandad y contribuiría a debilitar las posibilidades del principado de escapar en el futuro de las garras de los turcos. Durante esos enfrentamientos murió Mihail, y Dan subió al trono de Valaquia, adoptando el título de Príncipe Dan II (reinó en 1420-1421; 1421-1423; 1423-1424; 1426-1427 y 1427-1431). Sin embargo, igual que Mihail había tenido un rival, también lo tenía Dan: su primo Radu II Praznaglava ("cabeza vacía"; reinó en 1421; 1423; 1424-1426 y 1427), otro hijo de Mircea I. Dan obtuvo el respaldo de los turcos y Radu el de Zsigmond, rey de Hungría, y también el de Alexandru el Bueno, de Moldavia, al este de los Cárpatos, estableciéndose así el escenario político que se mantendría durante el resto del siglo. Sin embargo, a pesar de los apoyos con que contaba Radu, fue asesinado con sus hijos en 1427, y de nuevo Dan II se hizo con el trono.

Hacia 1431, la fecha en que probablemente nació Vlad Ţepeş había dos rivales para suceder a Dan en el trono: Vlad, padre del futuro Empalador, y Alexandru Aldea, otro hijo bastardo del viejo Mircea. En este año, el 8 de febrero, Vlad sería ordenado en Nuremberg, Caballero de la Orden del dragón, adoptando a partir de entonces el sobrenombre de Dracul, "el Dragón". También hacia 1431 finalizaría un tratado entre la Hungría de Zsigmond y los turcos otomanos. El sultán era ahora Murat II (1421-1444 y 1446-1451), hijo de Mehmet I, que había subido al trono tras cometer la acostumbrada eliminación de sus rivales, entre los que se hallaban su tío y su hermano, ambos de nombre Mustafa. Los otomanos se habían recuperado casi por completo del revés que habrían sufrido al enfrentarse a Timur-i-Leng y estaban impacientes por marchar hacia el norte. Ese mismo año nacería un bebe, que fue bautizado Vlad, como su padre, Dracul, el Dragón.

Aunque Zsigmond hubiera nombrado a Vlad Dracul, príncipe de Valaquia, convenía a los intereses políticos del primero mantener una buena relación con el hermanastro de Dracul, Alexandru I Aldea (reinó en 1431-1436) y su aliado Alexandru el Bueno de Moldavia. Por aquel entonces Dracul era únicamente voivoda de Transilvania con instrucciones de mantener vigilados a los turcos, que iban cruzando el Danubio en un goteo incesante sin que Aldea tratase de detenerles. De hecho, lo que estaba haciendo era seguir una política de contemporización.

Vlad Dracul probablemente tomó por esposa a la hija de Alexandru cel Bun (Alejandro el Bueno) y que la ceremonia tuviera lugar aproximadamente en 1425. El resultado de dicha unión sería Mircea, nacido en 1428. Una vez que Vlad fue ordenado Caballero de la Orden del Dragón, el título pasó a todos sus hijos, y adoptaron el “apellido” Draculea (que en la novela de Stoker se cambiaría a Drácula): Mircea, Vlad, y el más joven Radu cel Fumós ( Radu el Hermoso), nacido en 1435. Con la hija de un boyardo de Transilvania, fue padre de Vlad Calugarul (el Monje). En Valaquia, el ser hijo ilegítimo no era impedimento para heredar.

Cuando Ţepeş era aún un niño, su padre recibió órdenes de Zsigmond para que se preparara para un posible avance de los turcos. Estos habrían vencido a los venecianos en Salónica, en 1430 y habían conquistado la parte sur de Albania hacia 1432. En 1434 Dracul hizo una leva de hombres en los feudos de Făgăraş y Amlaş, y pagó a los artesanos armeros de Sibiu para que fabricaran un potente cañón.

Alexandru I Aldea murió por causas desconocidas, aunque parece ser que fue de muerte natural, en el verano de 1436. Hizo un doble juego, al pagar un tributo a Murat II, accediendo a darle respaldo militar, y enviando rehenes políticos a Edirne, la antigua Adrianópolis, que se había convertido en la capital del Imperio Otomano. Con el respaldo de Zsigmond, quien le autorizó para que tomara lo que necesitara de Transilvania, y más soldados, Vlad Dracul llegó a Tîrgoviste, la capital de Aldea, en diciembre. Sus hijos Mircea, Vlad y Radu, se unieron después a él.

Zsigmond murió en 1437, por lo que Dracul se quedó sin un importante apoyo. La revuelta campesina que se produciría ese año en Transilvania a resultas de la guerra, el hambre, la peste y la crisis feudal, fue la más grave de su tiempo, y únicamente pudo ser sofocada con un acción conjunta de los magiares, los sículos de Transilvania y los “sajones”. Con esta fragilidad se encontró en la misma situación en que había quedado su predecesor, Alexandru Aldea, dos años antes, y además tenía que tratar con el sultán Murat II. En agosto de 1438 cruzó el Danubio por Vidin, y sus ataques alcanzaron Alba Iulia, y también la ciudad donde naciera Ţepeş, Sighişoara, y asedió Sibiu durante ocho días antes de retirarse y volver a cruzar el Danubio por Nicópolis, pero en esta ocasión Vlad Dracul se alió con los otomanos contra los transilvanos.

La primera mención escrita de Vlad Ţepeş aparece en un documento legal, fechado el 20 de enero de 1437, en el que Dracul menciona a sus “dos primeros hijos, Mircea y Vlad”. Se le menciona de nuevo en otro texto de agosto del mismo año, y el 2 de agosto de 1439, en un tercero en el que se menciona también al tercer hijo, Radu.

Con la muerte de Zsigmond se derrumbó el poderoso imperio que este había creado con su hábil política. Su yerno Albert de Habsburg (reinó en 1438-1439; casado con Erzsebet, hija de Zsigmond), archiduque de Austria, probablemente tenía aspiraciones de convertirse en emperador, pero murió de disentería en 1439, dejando a su hijo László Póstumo como heredero. Éste, sin embargo, era solo un niño, y si el imperio se había mantenido hasta entonces había sido gracias a la fuerte personalidad de Zsigmond. Ese vacío de poder fue ocupado por el hombre a quien Albert había nombrado gobernador de Transilvania: János Hunyadi. Nacido en Valaquia o Transilvania en 1387, en 1409 fue ordenado caballero, y se le entregó el castillo de Hunedoara en Transilvania, por lo que los válacos lo llamaban Iancu de Hunedoara.

En Valaquia, Vlad Dracul recibió a Hunyadi en una visita de estado a Tîrgoviste en 1441. Quizá persuadido por aquel, no se unió a los otomanos en el siguiente ataque a Valaquia en marzo de 1442, dirigido por Shihab al-Din, Bey de Rumelia, general de Murat II. Hunyadi permitió que llegaran hasta los Cárpatos antes de aplastarlos.

Murat convocó un encuentro en primavera en su cuartel general en Gallípoli con Vlad Dracul, que nominalmente era su vasallo, y también a Đurađ I Branković, príncipe del norte de Serbia (1427-1456), pero el serbio hizo que se recogieran los puentes levadizos de su ciudad fortaleza de Belgrado, y se negó a moverse de allí. Vlad acudió en compañía de sus hijos, Vlad y Radu, donde permaneció en Edirne por espacio de un año como “huésped” de Murat, antes de ser liberados bajo ciertas condiciones: juró que no se levantaría en armas contra los otomanos. También les prometió un tributo anual de 10.000 ducados de oro, y la llamada devsirme, una leva de muchachos, con el propósito de educarlos como jenízaros. Vlad Ţepeş tenía unos 12 años cuando lo llevaron a Egrigöz, mientras que su apuesto hermano Radu tendría 7. Es improbable que estuviera confinado en una celda, pero no podía volver a Valaquia. Durante la larga ausencia de su padre, el hijo mayor, Mircea gobernó el principado, a pesar de que solo tenía 15 ó 16 años. Desde Egrigöz fueron trasladados a la ciudad de Tokaz. Desde allí, siguiendo la corte itinerante del sultán, pasando por Manisa y Bursa, recabarían finalmente en Edirne, caída en manos turcas en 1362. Vlad y Radu recibieron una educación típica musulmana, hasta el punto de que se rumoreó que uno o ambos se habían convertido al Islam durante aquellos años de cautiverio. Según el historiador Laonic Chalkokondyles, la belleza de Radu cautivó a Mehmet Celebi, hijo del sultán, que era un año menor que Ţepeş. Aunque al principio se resistió, Radu acabó convirtiéndose en un servidor de Mehmet, y el sultán no le permitiría escapar de sus garras hasta 1462, cuando lo colocó como a una marioneta en el trono de Valaquia.

En 1440 el Papa Eugenio IV había convocado una cruzada contra los turcos otomanos. Los cruzados no tenían deseos de que se repitiese el desastre de Nicópolis, y no fue hasta 1442 cuando un ejército de entre 20.000 y 25.000 cruzados marchó hacia el este bajo el mando de Władysłav III de Polonia (que se convirtió en rey de Hungría y Croacia de 1440 a 1444, con el nombre de Ulászló I). Por debajo de él estaban los caudillos János Hunyadi, voivoda de Transilvania (1441-1446) y regente de Hungría (1446-1452), y Đurađ I Branković, éste último furioso con el sultán Murat porque había ordenado que cegaran a sus hijos en 1441, bajo sospecha de haber estado planeando su fuga. También se había unido a ellos Mircea, el hijo mayor de Dracul. Este multinacional ejército de alemanes, austriacos, polacos, serbios y válacos derrotó a los turcos en Niš, en noviembre de 1443, reconquistando en diciembre Sofía, en Bulgaria y haciendo que los otomanos retrocediesen. Sin embargo, las condiciones meteorológicas y la falta de provisiones obligaron a los cruzados a replegarse hacia el Belgrado de Branković, a orillas del Danubio. Murat pidió la paz, para poder planificar su propia cruzada; los hijos de Branković fueron devueltos a su padre, y sería el único de los que firmaron el tratado de paz con Murat, la llamada paz de Segbedin, que mantendría lo convenido en él. En otoño de 1444, antes de que Dracul pudiese llegar a un tipo de acuerdo para que Vlad y Radu fueran liberados, Władysłav III inició una nueva campaña. Esta vez el objetivo era Varna, a orillas del Mar Negro, e implicaba una ambiciosa operación anfibia que sería llevada a cabo por la flota veneciana.

Hunyadi invitó a Dracul a unirse a la campaña de Nicópolis, pero el válaco no pareció impresionarle el ejército de menos de 20.000 hombres que había reunido Hunyadi; además, sus hijos seguían en Edirne, y sabía que el de Nicópolis estaba poniendo sus vidas en riesgo, de unirse a Hunyadi. Finalmente envió a Mircea con una caballería de 4.000 hombres. La campaña de Varna fue un desastre aún más grande, como lo había sido el de Nicópolis para la generación anterior. No había empezado mal ya que Skanderbeg, sobrenombre de Gjergj Kastrioti, hijo del príncipe albanés Gjon Kastrioti de Mat, que tomado como rehén político de Bayezit I fue criado como musulmán, nombrado general del ejército otomano y rebautizado como Iskender Bey (“Caballero Alejandro”) por el propio Murat II, se había pasado al lado de los cristianos, y había logrado causar muchas bajas entre los soldados turcos en el norte de Albania. Los problemas internos del Imperio Otomano habían llevado a un rival de Murat al trono y un incendio en Edirne había destruido miles de hogares. Las galeras de guerra venecianas lograron cerrar el Estrecho de los Dardanelos; para entonces Mircea y su caballería se habían escindido del grueso del ejército, tomando la ciudad de Petretz, utilizando cañones para abrir boquetes en las murallas; la fortaleza propiamente dicha era más difícil, pero la guarnición se rindió. A medida que Hunyadi y Władysłav avanzaban por toda Bulgaria, el campesinado salió a su encuentro. Los turcos, aún en puntos tan distantes como Edirne o Gallípolis, huyeron hacia el este, despavoridos.

Varna era una importante ciudad portuaria situada en una ensenada del Mar Negro, y estaba defendida por un ejército otomano que sería tres veces el de Hunyadi. Las galeras venecianas podían bloquear los Dardanelos, pero el punto septentrional más distante al que habían llegado era el Cuerno de Oro, y no les servirían de ayuda a los cruzados que estaban en tierra. En la refriega que siguió, conduciendo el propio sultán la caballería en la batalla, Władysłav fue derribado de su montura por la carga de los sipahi (caballería otomana). Antes de que Hunyadi pudiera llegar a donde estaba, lo habían matado y habían empalado su cabeza en una lanza turca. Los cruzados se replegaron, dividiéndose y dirigiéndose cada cual a su patria, perseguidos por la caballería de Murat.

No sería hasta la próxima campaña cuando Mircea, acompañado en esta ocasión de su padre, Vlad II Dracul, se tropezaría con el cuerpo mutilado del cardenal Cesarini, el legado del Papa. Cortado en pedazos y desnudo en las colinas de Varna, con los ojos picoteados por los cuervos. La actuación de los válacos en la batalla sería criticada en la época por los pocos que sobrevivieron para contarlo. El legado del papa, Andrea de Palatio, dijo que salieron corriendo en todas direcciones, aunque, en realidad fueron ellos los que le salvaron la vida.

Cuando Hunyadi volvió a su patria a través de Valaquia, salieron a su paso los alabarderos de la guardia personal de Dracul y le llevaron a su presencia. El príncipe válaco estaba furioso por la derrota en Varna, cuando él había desaconsejado expresamente al voivoda transilvano que llevaran adelante el ataque. Se acusaron el uno al otro de traición, y casi llegaron a las manos. Hunyadi fue obligado a pagar “una sustanciosa suma” por ser dejado en libertad.

La campaña de 1445 fue mejor concebida que la del año anterior, y probablemente era solo un intento por hallar el cuerpo de Władysłav. Entre los que intervinieron estaban Dracul, Mircea, y Jean de Wavrin, señor de Forestel, en Borgoña, cuyas galeras viajarían Danubio arriba con tropas válacas (a las que más tarde se unieron las de los húngaros de Hunyadi) mientras que Mircea fue por la orilla norte con su caballería. La flota partió de Brăila, y se dirigieron a Nicópolis. Tomaron Turtucaia, quedando Wavrin herido, por lo que tuvo que delegar el mando en Renaud de Confide. El asalto para reconquistar el castillo de Mircea el Viejo en Giurgiu era una empresa de más envergadura, y se logró usando carros de guerra para resistir el ataque turco. La guarnición se rindió, pero Mircea Draculea hizo que mataran a los prisioneros.

Ya fuera antes de tomar Giurgiu o poco después, llegó Dracul. Los búlgaros se habían unido a él en gran número. Cinco días después de haber cruzado el río por Ruscgiuk, el ejército llegó a Nicópolis, escenario del desastre de 1396. Parece que Dracul los abandonó en este punto, quizá preocupado por la suerte que pudieran correr Vlad y Radu, si seguía adelante. Tras un asedio que duró varios días, y en el que perdieron varias galeras borgoñonas, la guarnición turca se rindió. Con el invierno acercándose, Hunyadi y Wavrin no tuvieron más opción que volver a Constantinopla, y esperar la llegada de la primavera. Dracul firmó un tratado con Murat en el verano de 1447, por el que Vlad Dracul tendría que abandonar la fortaleza de Giurgiu, y prometerle el regreso de los búlgaros que se habían dirigido al norte; a cambio, Valaquia seguiría siendo independiente, y sus hijos seguirían con vida. János Hunyadi sospechaba de Dracul porque se había negado a luchar con él en Varna. El príncipe válaco aún culpaba a Hunyadi del desastre de Varna, por no haber seguido el consejo de Vlad. En noviembre de 1447 Hunyadi lanzó un ataque sobre Valaquia con la intención de colocar a Vladislav, de la rama Dăneşti de la familia, en el trono de Tîrgoviste, en lugar de Dracul. Ante el ataque, se produjo una revuelta boyarda en la capital, y Mircea fue capturado, torturado y enterrado vivo, asesinato que tendría su eco en el folklore vampírico.

Dracul escapó, galopando hacia el este, a solicitar la ayuda de los turcos. En algún lugar de los pantanos de Balteni, cerca de Bucarest, los rebeldes Dăneşti lo encontraron y lo mataron, decapitándolo con un hacha. Según el cronista de la corte húngara, Antonio Bonfini, Vlad Dracul fue un "heroe recto e imbatible". Le dejaría a Vlad Ţepeş, el mayor de los hijos que le habían sobrevivido su espada toledana y su insignia de la orden del Dragón.

La Dinastía Basarab hasta la generación de Vlad III


5. El Voivoda Vlad III Ţepeş "Draculea"

A finales de 1447, llegaron hasta Vlad las noticias de la muerte de su padre y su hermano mayor. Según una versión, sería el propio Murat quien le comunicó que se había convertido en heredero forzoso. Según otra, habría sido un mensajero a caballo, el boyardo Cazan, quien le dio la mala noticia, llevándole la espada de su padre y la insignia de la Orden del Dragón. Al convertirse en heredero directo del trono de Valaquia, Murat no solo le dejó en libertad, sino que le otorgó también un rango en el ejército otomano, lo cual, a tenor de la historia de Skanderbeg, no parece descabellado. El 3 de diciembre de 1447, János Hunyadi se nombró así mismo príncipe de Valaquia, aunque solo para ganar tiempo y poder poner sobre el trono a Vladislav II, hijo de Dan II. La intensa enemistad entre las familias Dăneşti y Draculeşti en este periodo fue casi idéntica a la que se produciría en Inglaterra durante la Guerra de las Dos Rosas.



La ocasión para recuperar el principado para su familia se presentó cuando János Hunyadi cruzó el Danubio y marchó a través de Serbia, en poder de los turcos, para unirse a las fueras de Skanderbeg en el sur. Con unos 9.000 válacos bajo el mando de Vladislav, al estilo de los cruzados, sus tropas se entregaron al saqueo de los pueblos que encontraron a su paso. El ejército de Hunyadi se encontró con el de los turcos en Kosovo Polje, "el campo de los mirlos", la batalla duró del 17 al 19 de octubre; las cifras que dan los historiadores fluctúan, pero se calcula que Hunyadi estaría al mando de 20.000 hombres, mientras que Murat lo superaba en unos 40.000. Sus artilleros manuales defendieron bien el flanco central, pero Hunyadi no había esperado a las fuerzas de Skanderbeg como habían acordado, y una crónica de la época dice que los válacos desertaron. Solo la llegada de Skanderbeg, que puso en marcha una brillante acción para cubrir la retirada, logró salvar la vida a Hunyadi. sin embargo, fue hecho prisionero por los serbios bajo el mando de Đurađ I Branković por las atrocidades que su ejército había cometido al marchar hacia el sur, y pasó un tiempo encarcelado en Smenderevo.

La captura de Hunyadi y el hecho de que Vladislav siguiera en Kosovo, supuso una oportunidad de oro para Ţepeş. Con el respaldo de los turcos, que le enviaron a las unidades de caballería e infantería de Varna y Nicópolis, el hijo del Dragón invadió su propio territorio y tomó Tîrgoviste sin oposición alguna. El cronista Chalkokondyles deja entrever que el Empalador solo retuvo el trono hasta el regreso de Vladislav de Kosovo, y en ese caso apenas había sido un reinado de dos meses. Este fue, por tanto, el primer periodo de Ţepeş como príncipe o voivoda de Valaquia.

El vicegobernador de Transilvania, Nicolas de Ocna, le exigió una explicación desde la ciudad "sajona" de Braşov. Su respuesta es el primer documento que se conserva de su puño y letra con solo 17 años de edad. En él se excusa de presentarse ante Ocna, con el pretexto del peligro de invasión turca, si se dejara la capital sin protección, al menos hasta el regreso de Hunyadi. Lo que tal vez Vlad III no supiera era que Murat no había consolidado su victoria de Kosovo, quizá por las numerosas pérdidas sufridas, y había ordenado un cese de las hostilidades por espacio de tres días, para que cada bando pudiera enterrar a sus muertos, lo que brindó a Vladislav la oportunidad perfecta, no solo para huir, sino también para regresar a Valaquia y destronar al joven Ţepeş, quien era inexperto aún, y no contaba con el apoyo de los boyardos ni del campesinado. Y así, en las navidades de 1448, sus tropas fueron vencidas al hallarse en inferioridad numérica ante las de Vladislav, ya que estaba acompañado por las de Petru II Bogdan, príncipe de Moldavia (reinó en 1448-1449) y Ţepeş abandonó Tîrgoviste para huir hacia el este, a la corte de Murat en Edirne.

Vlad Ţepeş pasaría los años entre su primer y segundo reinado al margen de la política, y durante ese tiempo sería un fugitivo. Además, el tener que huir hizo que resurgieran con fuerza en él los deseos de venganza, aumentó su desconfianza, y se volvió aún más huraño. Desde diciembre de 1449 hasta octubre de 1451 vivió en la corte de su tío Bogdan II de Moldavia, en la capital, Suceava. Es posible que allí completara su formación junto a su primo Ştefan, que se convertiría en uno de los gobernantes de mayor renombre de la Europa del este con el sobrenombre "cel Mare", es decir, "el Grande" (reinó de 1457 a 1504).

La política moldava de la época, al igual que la válaca, implicaba con frecuencia luchas virulentas y las vidas de los gobernantes de este principado solían se cortas. El propio Bogdan II fue asesinado en octubre de 1451 por su hermano Petru III Aron (1451-1452; 1454-1455 y 1455-1457). Vlad y Ştefan se vieron obligados a huir a Valaquia atravesando el Paso del Borgo que cuatro siglos después haría famoso la novela de Stoker. Para entonces sabía que János Hunyadi había regresado hacía tiempo tras su derrota en Kosovo y su cautiverio, y que, a pesar de haber sido privado de sus títulos de gobernador de Transilvania y Hungría, por el nuevo rey electo László Póstumo, seguía a cargo de Hunedoara y otras fortalezas. Hacia febrero de 1452 Vlad Ţepeş se hallaba refugiado en Braşov, y en septiembre seguía allí a pesar de las reticencias de Hunyadi de que el fugitivo fuera entregado por lo que Ţepeş acabó huyendo a Sibiu.

Durante 1451 y el año siguiente, la relación entre Hunyadi y Vladislav cambió. Cuando el primero tomo Amlaş y Făgăras, probablemente esto impulsó a Vladislav a intentar una aproximación a Mehmet II, que volvía a ser sultán después de haber muerto Murat II el 3 de febrero. En un claro acto de reafirmación , Vladislav firma un documento oficial en 28 de marzo con el título de "príncipe de toda Valaquia", y en un documento que data de unas semanas antes, y que fue escrito en Tîrgoviste, le añade "y de las regiones al otro lado de las montañas de nuestras fronteras, los ducados de Amlaş y Făgăras". Es obvio que le había puesto furioso que Hunyadi le hubiera arrebatado parte del territorio.

En 1452 se produjo la reconciliación entre Hunyadi y Ţepeş en un encuentro celebrado en Hunedoara. Más tarde, Vlad acudió a la reunión de la dieta húngara acompañando a Hunyadi, y estuvo presente en la coronación de László Póstumo como rey de Hungría el año siguiente en Buda. Allí se alcanzó un acuerdo por el cual se le nombró defensor de Transilvania y se estableció su cuartel general en Sibiu, ya que la caída de Constantinopla, que ya se esperaba desde hacía tiempo, había hecho que aumentaran las probabilidades de un ataque turco al norte del Danubio.

Mientras János Hunyadi se preparaba para defender la estratégica ciudad de Belgrado, capital de Branković, a orillas del Danubio, Ţepeş movilizó sus propias fuerzas contra su rival Vladislav, que ya era aliado declarado de los turcos. A mediados de 1456 condujo su ejército a través de los Cárpatos, pasando el castillo de Bran, y se enfrentó a las tropas de Vladislav en algún punto cercano a Tîrgoviste. A finales de julio, Vladislav II, príncipe de Valaquia moriría en un combate, cuerpo a cuerpo con Vlad Ţepeş, y el 22 de agosto el Empalador estaba en Tîrgoviste como príncipe una vez más. Una de las primeras cosas que hizo fue ordenar a un oficial de Braşov que acuñara una moneda con el águila válaca en toda su gloria heráldica en el anverso, y en el reverso una media luna y un cometa.

Esta es la descripción que hizo de Vlad Ţepeş en 1466 el legado del Papa en Buda, Niccoló Modrussa:

"No era alto en demasía, pero sí muy fornido, de apariencia fría y terrible, nariz recia y aguileña de amplias aletas, y rostro enjuto y rubicundo, con muy largas pestañas enmarcando unos grandes ojos verdes bien abiertos, a los que las cejas, negras y boscosas, otorgaban un aspecto amenazador. La faz y el mentón lucían afeitados, a excepción de un mostacho. Las sienes sobresalían grandemente de la circunferencia de la cabeza. Un cuello grueso como el de un toro sustentaba la testa, de la que colgaban mechones ondulados de negro cabello sobre los anchos hombros"

Vlad Ţepeş tenía 25 años cuando ocupó el trono de Valaquia por segunda vez. La estructura política que había heredado se componía de un consejo, el Staful Domnesc, que con el paso del tiempo había ido quedando en manos de los boyardos más importantes, y que hacía también las veces de administración pública. Esta estructura era básicamente bizantina, aunque también tenía similitudes con la corte del sultán otomano, y con la Curia Regis (supremo tribunal de justicia) de los reyes de Occidente.

En los documentos del tiempo que el Empalador fue príncipe aparece la palabra jupan para referirse a uno de los señores feudales que eran miembros del Consejo. Se sabe que había dos vorcini en la capital, Tîrgoviste, uno superior al otro, que estaban a cargo del poder judicial. Otro cargo público era el del Logofat, que dirigía la cancillería, se encargaba de la correspondencia y de archivar los documentos de la corte. También estaba el spatar, un comandante militar, normalmente del cuerpo de caballería, aunque no era el comandante en jefe, ya que era el príncipe quien adoptaba ese papel.

Ţepeş había sido coronado "Príncipe Vlad, hijo de Vlad el Grande, soberano y gobernante de Hungro-Valaquia y de los ducados de Amlaş y Făgăras" en la Biserica Damnesca, la gran catedral de Tîrgoviste, probablemente en septiembre de 1456. En los seis años que duró su reinado parece que hay una consistencia y un dinamismo que faltaron en los de su padre, su abuelo y sus rivales de la casa Dăneşti. En política interior el problema más peliagudo era el de los boyardos. Algunos de ellos se habían levantado en armas para apoyar abiertamente a Vladislav II y habían sido responsables, probablemente con el respaldo de Hunyadi, tanto del asesinato de Vlad II Dracul como del de Mircea II. Es en este contexto en el que debe verse el tratamiento que el Empalador dio a los boyardos. Los privilegios de estos nobles se remontaban a la creación del principado de Valaquia y mientras no existió la figura del voivoda se dedicaron a acumular poder y riquezas. Conciliando temporalmente a las dos "superpotencias" con las que limitaba su principado por el oeste y por el sur, Hungría y el Imperio Otomano, Ţepeş comenzó una purga sistemática de boyardos. El domingo 17 de abril de 1457, después de que hubiera concluido el servicio religioso en la capilla de del Espíritu Santo, Ţepeş invitó a los boyardos a un banquete en su palacio de Tirgoviste. Reunidos en torno a la mesa les hizo la pregunta de cuántos príncipes de Valaquia habían conocido, y al parecer la respuesta no fue del gusto del Empalador. Para entonces, ya había descubierto la tumba de su hermano Mircea, y las marcas de uñas del ataúd evidenciando que sufrió una terrible agonía al quedarse sin aire.

Según algunas fuentes serían 500 boyardos junto con sus familias los que fueron empalados en el patio del palacio, pero no podían ser más de 200, y en el supuesto lugar de la ejecución habrían cabido unos 40. A los que no fueron empalados se les pusieron grilletes, y los obligaron a caminar durante dos días en dirección norte, siguiendo el curso del río Argeş, haciendo un recorrido de 80 kilómetros. En el lugar donde se detuvieron les hicieron trabajar en la reconstrucción del castillo de Poenari (el castillo en que se inspiraba Stoker para el de su conde Drácula), convirtiéndolo en una fortaleza para el Empalador.

Hubo un boyardo, sin embargo, con el que Ţepeş se ensañó especialmente; Albu cel Mare, quien se veía como una persona muy influyente, un súbdito por encina de los demás. En un documento de 1551 se dice que intentó arrebatar el trono a Ţepeş. Fuera aquel intento de derrocamiento de Albu un acto organizado de toda la resistencia boyarda contra la política centralista del Empalador, que estaba quitando poder a su clase, o simplemente otro rival Dăneşti, el propio Albu, sus familiares y amigos murieron empalados. La muerte de los niños y las hermanas se presume una medida de precaución para evitar posibles venganzas futuras.

Sin embago, no los eliminó a todos, ni empalándolos, ni hacer trabajos forzados; por otro lado introdujo a hombres nuevos, como los mosneni, los minifundistas. Con este grupo especial Vlad formó un cuerpo de oficiales del ejército, el vitesji, a los que utilizaría para defender castillos fronterizos de los ataques de los turcos, y para aplastar revueltas internas. Estos reclutamientos hicieron que ese extendiera la idea de que el ejército válaco formado por campesinos, lo cual, aunque no es del todo exacto, si tiene su base. Había, por ejemplo, otro cuerpo, los armas, a modo de policía secreta, compuesta en su mayoría por extranjeros (gitanos, húngaros, tártaros y serbios), ya que así tendrían menos prejuicios que los soldados nativos a ala hora de perpetrar las actividades que el Empalador le encomendaban contra la población válaca.

Se desconoce la fe personal que profesaba Vlad Ţepeş. Su padre, como miembro de la Orden del Dragón, era católico, y aunque le educara en su misma fe, es probable que se convirtiera al Islam durante su cautiverio en Edirne, lo que explicaría su nombramiento como oficial en el ejército turco; aunque, por otra parte, los válacos tenían profundas raices ortodoxas y era un leal patrón de la Iglesia Ortodoxa: construyó la iglesia de San Nicolás, en Tîngsor, y dio dinero para la construcción de un monasterio en Cumana, dio tierras y eximió de pagar impuestos a otros en Tismana, Cozia y Govora, amplió el monasterio de la isla de Snagov, e hizo importantes donaciones a Monte Athos, en Grecia, el centro espiritual de la iglesia Ortodoxa fuera de Rusia.

El metropolitano de la Iglesia de Valaquia fue nombrado en 1453 por el patriarca de Constantinopla, pero la caída de la capital bizantina en ese mismo año provocaría un cambio importante. La progresiva invasión por parte de Hungría, primero por János Hunyadi, y luego por su hijo Mátyás Corvin, hizo que el catolicismo empezara a filtrarse en Valaquia. Muchas de las espantosas historias "sajonas", rusas y rumanas refieren los choques de Ţepeş con monjes católicos, y son muy elocuentes respecto a la postura anticatólica y antihúngara que adoptaría el voivoda. Es más, durante el reinado de Vlad Ţepeş se nombró un metropolitano válaco por primera vez, el abad Iosif, en abril de 1457, lo que concuerda con su política centralizadora, pues Vlad empezó a intervenir en el nombramiento de los miembros más importantes de la jerarquía de la Iglesia, cosa, por otra parte necesaria, dada la orfandad espiritual en que la había dejado la caída de Constantinopla.

El otro elemento que caracterizó al reinado de Ţepeş es su relación con las ciudades "sajonas": los objetivos del voivoda en Transilvania eran particularmente Braşov (referida en las fuentes por su nombre alemán de Krondstadt o Burzenland) y Sibiu (la antigua Siebenburgen), ciudades que se hallaban en los ducados de Amlaş y Făgăras, respectivamente, y que Hunyadi y Vladislav II le habían arrebatado a su padre Vlad Dracul. hacia la década de 1450, Transilvania estaba dominada por "extranjeros": los mercaderes alemanes y húngaros, y los terratenientes. Los rumanos apenas eran entonces autosuficientes, y no tenían derechos legales. A principios de su segundo reinado, Ţepeş se esforzó por mantener la relación cordial que había mantenido con la ciudades "sajonas" durante el primero, en 1448, ya que el sultán otomano había avanzado por la orilla del Danubio para tomar la ciudad de Belgrado, defendida por János Hunyadi, quien consiguió rechazar las tropas de jenízaros. Sin embargo, 20 días después, el regente de Hungría murió, bien por la peste, bien por la disentería; por tanto, Vlad pidió a la ciudad de Braşov 200 hombres, o si no podían prescindir de tantos, al menos 50; a cambio firmó un acuerdo con los concejales prometiendo ayuda a su ciudad en el caso de un ataque de los turcos, y otorgando a sus mercaderes el derecho de vender libremente sus productos en las ciudades de Tîrgoviste, Tîngsor, y Rucăr. los concejales, por su padre, se comprometieron a darle silo en Braşov, en caso de necesidad. Sin embargo, la actitud del voivoda cambió radicalmente hacia los comerciantes "sajones", granjeándose la reputación de berserker y de "loco sanguinario", debido a que los concejales estaban conspirando en su contra con su rival, el futuro príncipe Basarab III Laiota .

La situación se complicó aún más por los problemas en el reino de Hungría, que llevaba años azotada por las disputas de sucesión al trono, similares a las qe habían tenido lugar en Valaquia entre las casas Dăneşti y Draculeşti. Por una parte estaban László y Mátyás, los hijos de János, el primero de los cuales había continuado el rol de su padre, como comandante de los ejércitos húngaros a su muerte. Por otra, estaba el rey de la dinastía Habsburg, László Póstumo y la familia Cilli, con los que estba emparentado. El asesinato del conde Ulrich Cilli en Belgrado, ahora bajo el gobierno de László, había llevado a la ejecución de éste y al encarcelamiento de Mátyás en marzo de 1457. Toman el relevo su madre Erzseber, viuda de Hunyadi y su hermano rival, Mihail Szilágy.

Vlad se encontraba en el dilema de haber jurado fidelidad feudal a los Habsburg, y el deber lealtad a los Hunyadi por haberle ayudado a subir al trono. El emperador del Sacro Imperio apoyaba a László, y por definición, también le hicieron los concejales de las ciudades "sajonas" de Transilvania.

La primera chispa de enfrentamiento tuvo lugar en el verano de 1457, cuando los ciudadanos de Bistriţa se levantaron contra Szilágy por una supuesta malversación de fondos. Con el respaldo de Ţepeş, Szilágy saqueó la ciudad y quemó las casas de los cabecillas. Las otras ciudades "sajonas" formaron un apiña con Bistriţa, recibiendo el apoyo de su líder sículo, el conde Oswald de Rozgony, ansioso por demostrar su valía como nuevo comandante de los ejércitos de László Póstumo en los Cárpatos.

Braşov apoyó al rival Dăneşti de Ţepeş, Dan (III), a cuyo hermano había matado Drácula en Tîrgsor. Incluso fue coronado en la catedral ortodoxa en las afueras de Braşov, con la mayor pompa y boato. La capital de Dan estaba fuera de los muros de la ciudad, sobre una colina que se haría famosa en la leyenda del Empalador: Timpa. Sibiu, por motivos algo confusos no se unió a Braşov en el apoyo a Dan, sino que rspaldó a otro candidato, Vlad Calugarul ("el Monje"), hermanastro de Ţepeş, e hijo de la campesina válaca Caltuna, que más tarde se retiraría a un convento. Calugarul, se retiró a Amlaş y obtuvo el apoyo de los descontentos boyardos, y de los mercaderes "sajones", furiosos porque Ţepeş les había quitado las concesiones comerciales que les había dado el año anterior.

Así pues, hacia 1457, el Empalador contaba con nada menos que tres rivales: Dan III, Vlad el Monje y Basarab Laiota . Al principio, intentó soluciona el asunto por vía diplomática, enviando boyardos del consejo tanto a Sibiu como a Brasov, pero no obtuvo respuesta alguna. Ţepeş, entonces, lanzó un ataque devastador sober los "sajones" en la primavera de 1458. los pueblos de Satul Nou, Hosman y Casolts fueron incendiados por su caballería, y los que apoyaban a Vlad el Monje fueron asesinados. Bod quedó totalmente destruida, Talmes envuelta en llamas, y su gente cortada a pedazos en la plaza. Los mercaderes a quienes les había ordenado que vendieran sus productos en las ciudades de Tirgoviste, Tirgsor y Cîmpulung por debajo de su precio, fueron prendidos por incumplir este mandato del voivoda, y, según las crónicas "sajonas", fueron empalados al borde de la carretera o hervidos en enormes calderos.

El 9 de diciembre de 1457 László Póstumo se puso enfermo de improviso y murió ese mismo día. Probablemente fue envenenado. Su lugar fue ocupado por el electo Mátyás I Hunyadi, el hijo que aún quedaba con vida del "Caballero Blanco", que tomaría el apellido de Corvin o Corvino, "el Cuervo", por el gran pájaro que adornaba su escudo y su pendón. Mihail Szilágy, tío del nuevo rey, consiguió un acuerdo entre Ţepeş y las ciudades "sajonas", estableciendo así una frágil paz. Mátyás I Corvin, envió a su embajador Benedicto de Boithan para que iniciara negociaciones con Ţepeş, mientras Szilágy firmaba un tratado con Brasov. El acuerdo era que Ţepeş devolvería a la ciudad los derechos de comercio que le había quitado a cambio de la rendición del aspirante al trono Dan III y sus seguidores boyardos.

Hacia el invierno de 1459, este prometedor acuerdo se había desmoronado. Dan y sus boyardos se habían negado a rendirse, y Corvin destituyó a Szilágy como comandante del ejército de Transilvania. Además de haber amenazado con empalar a De Boithar, el embajador de Corvin, en la estaca más alta que tuviera, Ţepeş atacó los suburbios de Brasov: al llegar la noche, su caballería cruzó el puente de madera y quemó la débil empalizada que protegía el enclave de Dan III en la colina de Timpa. Sería allí donde los habitantes serían empalados en gran número mientras la pequeña iglesia de San Jacob ardía hasta reducirse a cenizas.

Según el poeta Michael Beheim, el Empalador se sentó en una mesa al aire libre, y mojó el pan en un plato donde se había recogido la sangre de las víctimas que se retorcían en las estacas. El boyardo que se quejó del espantoso hedor fue empalado más alto que los demás.

Vlad volvería a atacar Brasov nuevamente, saqueando y quemando la iglesia de San Bartolomé, y llevándose las reliquias sagradas que guardaba. Pero no pudo atrapar a Dan ni a sus seguidores. Probablemente, esperando lograr el éxito obtenido por Hunyadi en 1448, Dan contestó a los ataques de Ţepeş a finales del mes de marzo de 1460, las ciudades de Amlaş y Făgăras. Sin embargo, el enfrentamiento con el Empalador, que con certeza se produjo en Rucăr, fue un fracaso; solo siete de los boyardos que apoyaban a Dan lograron ponerse a salvo, y el propio Dan fue obligado a cavar su propia tumba y se dijo una misa por los difuntos mientras que aún estaba vivo. Según Beheim, Ţepeş lo decapitó.

Muerto su aspirante al trono, Brasov envió una embajada de cincuenta y cinco hombres para entrevistarse con Vlad, con un tal Johan Gereb de Vingard al frente. Ţepeş los retuvo en Tirgoviste, y se dispuso a eliminar a su segundo rival, su hermano Vlad Calugarul. El 24 de agosto de 146, el día de San Bartolomé, el Empalador incendió los campos de maiz que había cerca de Amlaş, y según la tradición "sajona", mató a 30.000 habitantes. el pueblo de Şercaia, territorio del boyardo rebelde Bogdan Doboca, fue destruido y la gente de lugar ahorcada. Sin fuerza, por la matanza del Empalador, Braşov se rindió y firmó un tratado con Ţepeş, el 1 de octubre. En dicho tratado se acordaba el intercambio de prisioneros, que el voivoda liberaría a los hombres de la embajada de Gereb, que Brasov liberaría a los boyardos a los boyardos rebeldes y a los mercaderes, que Ţepeş restauraría los plenos derechos comerciales que les había quitado, que pagarían al voivoda los costes de un ejército de 4.000 hombres para "defender" las Siete Fortalezas y que él pagaría a la ciudad por los daños que había causado.

La política exterior de Vlad III se centró en los turcos otomanos. Había pasado muchos años con ellos, su familia había luchado contra ellos, y por el momento necesitaba guardar las formas. Por esa razón, entre 1456 y 1459, envió regularmente emisarios a la corte de Mehmet en Constantinopla, para mantener un mínimo de cordialidad, y probablemente mandaba a su comis para el pago del tributo. En 1460, firmó un tratado con el sultán, que regulaba la relación entre sus estado mediante 9 artículos.

El primero establecía que los turcos se comprometían a no entrar en Valaquia, excepto en misiones diplomáticas específicas, y que el pago del tributo, que ascendía a 10.000 galben, se realizaría a partir de entonces en Tîrgoviste, que el embajador turco responsable de su cobro sería escoltado desde Giurgiu hasta allí, y luego de vuelta, y que se emitiría un recibo que certificase el pago antes de que abandonara el país.

El artículo segundo otorgaba al voivoda total independencia, permitiéndole guerrear con sus vecinos, y le daba pode para decidir sobre la vida y la muerte de sus súbditos, mientras que el tercero insistía en que cualquier válaco que cruzara la frontera sur y abrazara el Islam debería reconvertirse al cristianismo en caso de que deseara regresar al principado para evitar fricciones.

El artículo cuarto eximía de impuestos a los válacos que viajaran al Imperio Otomano y les permitía vestir según su costumbre.

"El Príncipe", decía el artículo quinto, "será escogido por el metropolitano, los obispos y los boyardos". Este punto sería infringido por Mehmet dos años más tarde, cuando colocara al hermano pequeño de Ţepeş, Radu, en su lugar. El acuerdo, por tanto, parecía favorecer mucho a Vlad, pero es de suponer que se mantenía el pago del tributo monetario, y la leva anual de muchachos, y es natural que Mehmet claudicara de esos puntos, ya que tenía en mente iniciar una guerra en Asia, y le convenía, por tanto, mantener la paz con las naciones fronterizas de Europa; de hecho, llegó a un acuerdo similar con Skanderbeg en Albania.

No sabemos casi nada de la vida privada de Ţepeş, pero se calcula que para cuando se firmó el tratado estaba ya casado con su primera esposa, cuyo nombre desconocemos. Probablemente era válaca o transilvana, y puede ser que se trate de la mujer noble que se suicidó en 1462. Fedor Kuritsyn, que conoció a algunos miembros de la familia del Empalador en la corte de Mátyás Corvin en Buda en 1480, probablemente tenga razón al afirmar que la pareja no estaba casada. Según las leyes válacas, un hijo nacido de la unión carnal con una amante tenía los mismo derechos hereditarios que uno legítimo. Mihnea I (1508-1509), fue fruto de esta relación, y seguiría los pasos de su padre en casi todos sus aspectos. Dirigió a un ejército rebeldes contra los sucesores de su padre, Drácula, y se haría con el trono de Valaquia en 1508, pero lo retendría solo por un periodo inferior a dos años. Se le llamaba "el Malvado" y tuvo casi tan mala prensa como su padre, el Empalador. La fama de su padre se había difundido ampliamente en su época y es probable que la utilizara en beneficio propio, logrando que sus súbditos le temieran. Sin embargo, sería asesinado en 1510, y los descendientes de esta familia Draculeşti se mantuvieron en el trono del principado válaco hasta 1659.



Hacia 1462 Vlad III Ţepeş había logrado centralizar el poder en Tîrgoviste, aunque cada vez más empezó a mostrar predilección por la ciudad de Bucarest, más al sur. Había conseguido también controlar a sus boyardos y regularizar el comercio con los "sajones" de Transilvania. Había ejecutado a uno de sus rivales al trono, y aterrorizado a los otros, logrando que desistieran. Se había aliado con Mihail Szilágy, y gracias a esa alianza, también con el rey Mátyás Corvin.

6. La caída de Constantinopla y la Cruzada de 1462

Mehmet II (1444-1446 y 1451-1481) había subido al trono por segunda y definitiva vez en 1451, a la muerte de su padre Murat II, y apoyándose en la superioridad de su ejército y en la patente debilidad de Constantinopla, trazó un concienzudo plan , y lanzó un ataque contra la ciudad. Esta conquista le convertiría en el más famoso de los sultanes otomanos, y en ese sentido puede decirse que él fue el verdadero fundador de del Imperio Otomano. Se dio a sí mismo, el título de "Soberano de dos tierras [Rumelia y Anatolia] y de los dos mares [el Mediterráneo y el mar Negro]". Tras la caída de la ciudad en mayo de 1453, él no cambiaría inmediatamente a Istambul (Estambul), sino que en un principio los turcos la llamarían Konstantiniyye.

Vlad Ţepeş estaba en Sibiu cuando se enteró de la caída de Constantinopla, y de que Hamza Bey, el almirante turco, había logrado hundir la armada veneciana, y de cómo Mehmet había ordenado que su capitán, Antonio Rizzo, fuera empalado y su cuerpo expuesto atravesado en la estaca, ante las murallas de la ciudad. Mehmet al-Fatih, "el Conquistador", no conseguiría tomar Belgrado ni Rodas en los años siguientes, antes de que Vlad Ţepeş, voivoda de Valaquia, decidiera atacarlo.

En 1459, el Papa Pío II (Eneo Piccolomini) inició una nueva cruzada. La amenaza otomana ya no afectaba solo a los estados balcánicos: el sultán mantenía una flota de guerra de casi 800 galeras, gobernaba el Mar Negro, obligando a las colonias genovesas que había en sus costas, al reino de Trebisonda (Trapezous) y al principado rumano de Moldavia a pagar un tributo al sultán. Sus jenízaros habían entrado en Smenderevo, el último bastión cristiano en Serbia, y todas las tierras al sur del Danubio estaban en manos del Imperio Otomano, que se iba expandiendo hacia el oeste.

Los delegados que lo escucharon, de Hungría, Borgoña y Milán, se mostraron reacios a comprometerse a nada. El emperador del Sacro Imperio, Friedrich III, prometió al Papa 32.000 soldados de infantería, y 10.000 a caballo, pero esa promesa no se materializó; Alfonso el Magnánimo, de Aragón, que sí podría haberse mostrado dispuesto a apoyarle, había muerto en junio cuando estaba preparando un ataque sobre Genova. Inglaterra, desgarrada por la Guerra de las Dos Rosas, que diezmaría a su nobleza, no envió contingente alguno. Solo Venecia, que ya había sido amenazada por los turcos otomanos y había salido malparada al enfrentarse a ellos en Constantinopla, ofreció un contingente militar importante para la cruzada: 8.000 marinos con sus galeras, 50.000 soldados de a caballo y 20.000 de infantería, pero exigía al Papa que pusiera el dinero de las arcas del Vaticano, y estas se hallaban prácticamente vacías. Jiří de Poděbrad, el rey husita de Bohemia (1458-1471), tenía sus propios problemas internos que resolver, y además, dado que profesaba la doctrina husita, considerada herejía por el Vaticano, sus relaciones con Roma eran bastantes tensas.

Más cerca de Valaquia, Kazimierz IV, rey de Polonia (1446-1492) y Gran Duque de Lituania (1440-1492), se hallaba inmerso en una guerra con la Orden Teutónica, que el año anterior se hbaía dirigido hacia el oeste, adentrándose en Prusia. Ivan III, Gran Duque de Moscú, tenía las manos ocupadas en esos momentos, con las disidencias religiosas que azotaban su ducado por un lado, y tratando de detener los saqueos de las tribus tártaras de los territorios del este. Ştefan de Moldavia, el primo al que Ţepeş había ayudado a llegar al trono dos años antes, estaban enfrentándose mano a mano con Mátyás Corvin por el apoyo que el rey húngaro había dado a aquellos que habían asesinado a su padre.

Pudiera parecer irónico que otros estados musulmanes del este, como los Āq-Quyūnlū ("Carnero Blanco") aterrados por el avance otomano, se unieran a la Cruzada de Pio II. Su gobernante Ūzūn asan (1457-1478) le prometió 5.000 soldados experimentados. Liparit I Dadiani, Eristavi o príncipe de Mingrelia (1414-1470), en las costas del Mar Negro también le ofreció hombres, mientras que el emir Qaramān, Tāĵ-al-Dīn Ibrāhīm II (1424-1464), le prometió 40.000. De haberse materializado esta ayuda, Mehmet se habría enfrentado a unas fuerzas que triplicaban las suyas.

Desde Mantua, en enero de 1460, Pio II declaró el inicio de una cruzada que duraría tres años. Para financiar la cruzada sería necesario reunir 100.000 ducados de oro; y se fundó la orden de Santa María de Belén para dar a aquella empresa un fundamento religioso.

El Despotado de Morea, último baluarte bizantino, había caído en manos de los turcos en marzo de 1461. para entonces aún no se habían hecho ningún preparativo. Un número de potenciales cruzados entre los que se encontraba Mátyás Corvin, había aceptado el oro de Pío II, pero no se había tomado ninguna acción concreta. De los gobernantes de las naciones cristianas, el único que se uniría a la cruzada sería Vlad Ţepeş. Sus razones debieron ser prácticas; ya que sabía que Mehmet no se contentaría con limitar su imperio al río Danubio, y al ser su ejército una mínima fracción del turco, su única oportunidad era golpear primero.

Varios historiadores dan por hecho que el objetivo de Mehmet era convertir Valaquia en un pashaliq o provincia de su imperio, pero parece improbable. Vlad, ocupado tratando de subyugar a los boyardos y a las ciudades "sajonas" llevaba sin pagar nada desde 1459. En 1461 le envió una carta escudándose en que no tenía dinero para seguir pagando el tributo, y aunque lo tuviera su ausencia del país podría provocar una invasión húngara, fomentada por sus rivales políticos. Por todo ello, el sultán turco decidió castigarlo y destruirlo; el ejército otomano avanzó en dirección a Valaquia, con su hermano menor Radu cel Frumos ("el Hermoso"), que por entonces contaba 26 años, al frente. Ţepeş accedió a ir a la fortaleza de Giurgiu, a orilla del Danubio, construida por su abuelo y en ese momento en manos de los turcos, para dar muestras de buena fe a Mehmet, pero sospechaba que los emisarios del sultán, el almirante Hamsa Bey y Tomás Catavolinos, un renegado bizantino, tenían órdenes de hacerlo prisionero.

El voivoda había llevado consigo un regimiento de caballería, y parece ser que los hombres iban disfrazados con armaduras turcas, ya que lograron confundir a la gente de la fortaleza y tomarla. Ţepeş quemó Giurgiu, una de las plazas fuertes más importantes del imperio otomano en las riberas del Danubio. Luego atacó los pueblos a los largo del río helado durante un crudo invierno, lo que le permitió atacar las cabezas de puente, cruzando por lugares y puertos como Turnu, y atravesaron los bosques de la llanura válaca antes de que los turcos pudieran organizar su defensa. El propio Mehmet, con el grueso de su ejército se hallaba retenido por la revuelta de los turcomanos Āq-Quyūnlū en el este; Vlad escribió a Mátyás Corvin narrándoles los saqueos y el número de muertos en cada localidad. los hombres de Ţepeş pusieron grilletes a Hamsa Bey y a Tomás Catavolinos, y los hicieron caminar así de regreso a Tîrgoviste, donde los empalaron en altas estacas.

La petición del príncipe válaco era que Corvin enviase a su ejército para que llegase a Transilvania el día de San Jorge (23 de abril). De no tener el apoyo húngaro tendría que recurrir a las tropas y los arsenales de las ciudades "sajonas". Uno de sus tenientes de mayor confianza, Radu Farma, atravesó al galope los pasos de montaña azotados por ventiscas de nieve para llegar a Buda. Europa estaba exultante por las victorias del Empalador. Los cruzados no podían dar crédito al arrojo de Ţepeş. Sorprendentemente, y contra todo pronóstico, el válaco estaba teniendo resultados. Pero el príncipe Vlad necesitaba con urgencia alabarderos, piqueros, arcabuceros y caballería ligera, y envió mensajeros a los tártaros de la península de Crimea, a Armenia y a Georgia, a todos aquellos que pudieran verse amenazados por la expansión del Imperio Otomano.

Sin embago, Mátyás Corvin no era un hombre de acción. Había sido elegido rey cuatro años atrás, pero sin la famosa corona del rey San István I, que se hallaba en manos del emperador Friedrich III, su título no sería totalmente legítimo, ni contaría con "respaldo" divino. De hecho, la mayor parte del dinero que el Papa Pío II había enviado a Buda para que Mátyás participara en su cruzada sería gastado en la compra de esa corona.

Un cálculo estimado del tamaño y jerarquía que debía tener el ejército de Mehmet II, cuando se enfrentó a Vlad Ţepeş lo encontramos en un documento del año 1475, el año en que el Empalador se lanzaría por segunda vez contra él. en esa ocasión, el sultán contaba con 6.000 jenízaros, 3.000 efectivos del regimiento de caballería del sultán, llamado Kapikulu, 22.000 del regimiento de sipahi (caballería pesada), formada por mercenarios europeos y 17.000 sipahi anatolianos. En los tiempos del sultán Süleyman I el Magnífico y su derrota sobre Hungría en 1526, el tamaño del ejército del Imperio Otomano se había doblado. Los comandantes de las tropas de Mehmet cruzaron el Danubio a finales de septiembre de 1462. Estaba el gran visir Mahmut, y con él Evrenos Alí, Turanhanoglu Omer, Nesuh de Albania, Dehoglu Umur de Janina y Radu cel Frumos, el hermano del Empalador. Su objetivo no era subyugar Valaquia, sino deponer a su voivoda Vlad III Ţepeş.

El núcleo del ejército válaco estaba formado por caballería, mientras que el resto estaba compuesto por hombres que se reclutaban mediante una especie de leva en masa que no se hacía en el oeste de Europa. El número de efectivos estaría ente los 24.000 y 30.900 según los cronistas de la época. Una parte de las tropas estaba compuesta por hombres de ciudades como Sibiu y Braşov, Tîrgsor y Tîrgoviste, o la próspera Bucarest, que se encontraba en la llanura del Danubio, justo en la ruta que tomarían los turcos al ir a atacar a Ţepeş. Las victorias de Vlad hasta entonces se habían debido en parte al ataque sorpresa, pero en aquella ocasión las circunstancias lo obligaban a pasar a concentrarse en la defensa ante el ataque otomano. Sin embargo, un punto a su favor era que conocía mejor que Mehmet el terreno en el que se librarían las escaramuzas y las batallas. Los turcos tenían a Radu, pero no sabemos nada de sus aptitudes militares, y la había dejado demasiado pequeño para recordarla bien. Vlad contaría además con exploradores y la localización de puntos de abastecimientos de agua y alimentos, que iban por delante de su ejército siguiendo la ribera del río. A lo largo del mes de septiembre estos exploradores se dedicaron a peinar el Danubio día y noche.

En la primera semana de junio de 1462, la avanzadilla de Mehmet llegó a Vidin. El gran visir Mehmut había enviado a aquellos exploradores por delante de las tropas para que inspeccionaran el terreno, y habían vuelto con las malas noticias de la matanza y la destrucción que habían causado los ataques válacos en los pueblos y ciudades turcas a lo largo del Danubio. En un intento por cruzar el río por parte de los jenízaros, Vlad atacó y causó 300 bajas entre los turcos, por tanto, la mejor baza de Ţepeş era atacar a los turcos mientras la mayor parte del ejército siguiera al otro lado del río. Los jenízaros utilizaron los 120 cañones que llevaban, y dispararon hasta que obligaron a Drácula a retirarse. El sultán consiguió cruzar el Danubio, con lo que Ţepeş se enfrentaba a un ejército que triplicaba el suyo. No recibió la ayuda solicitada a Mátyás Corvin y en la frontera nordeste su primo Ştefan de Moldavia, quiso aprovechar los aprietos de Ţepeş para disputar la fortaleza de Chilia, en el delta del Danubio. Ştefan se había dado aliado al rey Kazimierz IV de Polonia, y estaba pagando un tributo al sultán; la flota turca y la del príncipe de Moldavia asediaron la fortaleza durante 8 día, pero no lograron tomarla. Vlad se vio obligado a enviar 7.000 hombres a defender la frontera oriental.

Fue entonces cuando comenzó una guerra de desgaste. A medida que su ejército se replegaba hacia el norte, peleando con la caballería de Mehmet situado a los flancos y con los jenízaros, que avanzaban por el centro, llevó a cabo una campaña de tierra quemada, incendiando los pueblos y cultivos a su paso, poco antes de la época de siega. Los boyardos y los campesinos tomaron las pocas pertenencias que les dio tiempo a recoger y se fueron con Ţepeş. Arrojaron también pequeños animales muertos para viciar el agua, y colocaron ganado muerto en el cauce de los ríos para contener su avance. además, se crearon pantanos artificiales en la llanura fluvial del Danubio para frenar el avance otomano, y excavaron hoyos donde clavaron afiladas estacas como trampas para jinetes incautos.

Igual que el invierno anterior había sido particularmente frío, el verano de 1462 sería tremendamente caluroso. Así, el ejército turco estaba extenuado por el calor y "usaron sus escudos para asar carne". Mientras, Vlad Ţepeş hostigaba a los otomanos con ataques relámpago a los que los turcos no estaban acostumbrados.

Según Tursun Bey, Mehmet envió parte de su ejército a encargarse de los 7.000 válacos que se dirigieron a frontera con Moldavia, donde les tendieron una emboscada. Tomados por sorpresa, los válacos lucharon por sus vidas, pero estaban en clara inferioridad numérica, y según dice el cronista, solo escaparon 700 hombres.

Quizá en venganza por esta derrota, o porque Mehmet iba a marchar sobre Tîrgoviste, Ţepeş decidió atacar la noche del 17 de junio el campamento del sultán. Mataron caballos, camellos y varios miles de turcos. Los jenízaros repelieron el ataque , pero el ejército del sultán había sufrido muchas bajas. La maniobra estuvo a punto de tener éxito, pero tuvo que retirarse mientras que su caballería trataba de salir de allí con tremendas dificultades. El avance de Mehmet continuó. A unos 96 kilómetros de la capital del voivoda, Tîrgoviste, la avanzadilla del ejército otomano se encontró con un campo cubierto de estacas, de unos 5 kilómetros de largo y 2 kilómetros de ancho, en las que estaban ensartados los cuerpos de unos 20.000 hombres, mujeres y niños. Los turcos quedaron aterrados ante el imponente espectáculo.

Quizá afectado por las enfermedades, el ejército de Mehmet no saqueó Tîrgoviste, sino que se dirigió hacia el sur, hacia Brăila, ciudad que destruyó, y cruzó el Danubio, dejando a Radu el Hermoso en el trono de Valaquia. El sultán estuvo de vuelta el 11 de julio; lo más probable es que la caída de Vlad Ţepeş fuese provocada por el abandono de los boyardos, para unirse a su hermano Radu, más razonable e infinitamente menos aterrador. Además, se estaba extendiendo entre los válacos la sensación de que Ţepeş había estado traicionando la confianza de su pueblo y de la Iglesia Ortodoxa al haber buscado la ayuda de Mátyás Corvin.

A finales del mes de agosto, Radu estaba ya gobernando Valaquia, y su hermano se había retirado al norte, a su fortaleza de Argeş, en las montañas. Radu siguió a su hermano y dispuso sus cañones en un lugar que aún hoy se conoce como "campo del cañón". Hay una curiosa historia rumana que habla de que la mujer del Empalador le habría dicho la noche antes del ataque, que prefería acabar siendo alimento de los peces del Argeş, antes que convertirse en esclava de los turcos, y que se había arrojado desde las almenas al río, que hoy día los lugareños llaman Rîul Doamnei, "el río de la princesa". Vlad escapó descendiendo por los escarpados cañones hasta llegar a Köningstein, una de las antiguas fortalezas de János Hunyadi en Făgăras. Allí esperó noticias del rey de Hungría, con quien había acordado reunirse en Braşov, al norte.

Posiblemente, Mátyás Corvin jamás había tenido intención de participar en un enfrentamiento directo con los turcos, y por ello había optado por quedarse a la espera, observando, para ver el resultado de la confrontación. Sin embargo, su reino sufriría las consecuencias de la neutralidad del monarca cuando, en la siguiente generación, un 90 % del ejército húngaro y su rey Lajos II (1516-1526), cayeron ante las tropas de Súleyman I el Magnífico en Móhacsz en 1526.

El 15 de julio Corvin salió de Buda con un gran ejército. El 10 de agosto aún estaba en Szeged en territorio húngaro; hacia mediados de septiembre cruzaron Transilvania, y permanecieron todo el mes de octubre en Sibiu, mientras Corvin deliberaba cuál sería su siguiente movimiento. Mehmet había vuelto a Edirne antes incluso de que Mátyás Corvin saliese de su capital. Finalmente llegaron a Braşov en noviembre, y el rey húngaro se reunió en Ţepeş, que se había trasladado no hacía mucho al antiguo suburbio válaco de Seheii, fuera de las murallas.

Las negociaciones entre ambos se alargaron cinco semanas antes de que Corvin enviara a su fiero guerrero Jan Jiškra, para prenderle. La teoría de por qué Mátyás Corvin hizo prender a Ţepeş se basa en tres cartas fechadas el 7 de noviembre de 1462, que habían ido a parar a manos del rey húngaro. Una estaba dirigida al sultán, otra al gran visir Mahmut, y la tercera a Ştefan de Moldavia, las tres supuestamente escritas por el Empalador, empleando términos tan serviles como "emperador de emperadores" o "amo y señor", para dirigirse a Mehmet. En estas cartas Ţepeş brindaba sus servicios militares al sultán contra los húngaros, e incluso se ofrecía raptar él mismo a Corvin. El pésimo latín y torpe estilo en el que están escritas sugieren una falsificación, maquinada por sus enemigos políticos. Pero Vlad Ţepeş era ahora un refugiado político que tenía la intención de empujar a Corvin para que se comprometiese en una cruzada contra los turcos con el Papa Pío II. Estas cartas serían una justificación perfecta de su proceder al encarcelar a Drácula, y evitar así una cruzada contra los turcos, para la que el Papa le había entregado unas sumas de dinero que había empleado, en realidad, para comprar la corona de San István I, que lo legitimaba como rey. Pagó 80.000 monedas de oro, y las crónicas de la época cuentan que 3.000 caballeros custodiarían su traslado hasta Buda en cuya catedral de Esztergon le sería impuesta a Corvin el año siguiente en una pomposa ceremonia.

Los años siguientes son un capítulo oscuro en la vida de Ţepeş. No hay datos precisos de cuánto tiempo fue prisionero de Mátyás Corvin, pero lo más probable es que fuera puesto en libertad, bajo determinadas condiciones en 1475, y según parece se trató de una especia de "arresto domiciliario” en vez de un encierro en una húmeda celda, primero en Alba Iulia, y después en la fortaleza de Vac, antes de ser trasladado al palacio de verano de Visegrád en el Danubio. En ella, el prisionero tenía sus propios aposentos y una cierta libertad de movimientos dentro del castillo; Niccolo Modrussa pasó horas hablando con él sobre las campañas turcas, y un artista lo retrató durante su estancia allí. En algún punto de su cautiverio, sin embargo, quizá en 1474, Corvin dio a Ţepeş una casa propia en Pest, en la orilla opuesta a Buda, la capital. Sería allí donde supuestamente habría matado a un alguacil cuando éste se introdujo en el patio de su vivienda en persecución de un ladrón, por haber “invadido los dominios de un príncipe”.

7. Los últimos años de Drácula

Mientras Drácula estaba prisionero, Ştefan III el Grande (1457-1504) de Moldavia tomó Chilia en invierno de 1465, lo que provocaría un conflicto entre “Bogdan negro” (Ştefan) y Corvin. La guerra que estalló entre ellos, sin embargo, fue breve y culminó con la victoria de Ştefan en Baia-Mare, en las navidades de 1467. Tres años después (1470) estallaría una nueva guerra abierta cuando Ştefan se enfrentó a Radu “Draculea” con la intención de derrocarlo para colocar en su lugar a un voivoda títere: Basarab III Laoiota (reinó en 1473; 1474; 1474, 1475-1476 y 1476-1477; † 1480), uno de los que habían sido rivales de Ţepeş años atrás. Hacia finales de 1476, Tîrgoviste y Bucarest habían sido tomadas por Ştefan, que había hecho prisionera a la esposa de Radu, María Despina, y a su hija, María Voichita. En enero de 1475, lo único que quedaba en poder de Radu era la fortaleza que su abuelo construyó en Giurgiu, a orillas del Danubio; y allí fue donde murió ese mes, olvidado, supuestamente de sífilis. Unos monjes ortodoxos fieles a Radu, dieron sepultura a sus restos en el monasterio de Tînganu.

El problema que se planteaba ahora a Corvin era que el vasallaje de Basarab III Laiota a los turcos era aún mayor que el personificado por Radu, y probablemente el rey húngaro estaba empezando a darse cuenta de que Valaquia ya no era el estado tapón que antaño había sido. Los moldavos se habían apoderado de Chilia, y guardaban la entrada del Danubio, pero el principado de Valaquia estaba otra vez pagando el tributo anual a Mehmet II y cumpliendo con la devsirme. Por tanto, propuso a Ţepeş un matrimonio con su prima Ilona Szilágy, hija del viejo compañero de armas del Empalador en los días de la campaña transilvana. Este enlace, de celebrarse, implicaba la conversión de Ţepeş al catolicismo, ya que éste era el credo mayoritario en Hungría. La pareja tendría dos hijos en la casa de Pest en la que vivieron.

Corvin había permitido la difusión por sus dominios de las historias sobre los horrores supuestamente perpetrados por Ţepeş, que luego se extenderían por toda Europa mediante las imprentas alemanas de Augsburgo, Nüremberg y Landshut. En aquella época su objetivo había sido solo que el mundo pensara lo peor de su prisionero, pero ahora estaba además dispuesto a que la iglesia Ortodoxa "crucificara" a Ţepeş por cometer herejía al convertirse al catolicismo.

La última campaña del Empalador comenzó el 18 de julio de 1475. ese año, los otomanos tomaron Crimea. En occidente el Vaticano había iniciado una nueva cruzada; aunque Sixto IV no era tan belicoso como Pío II, "llamó a los príncipes de la Cristiandad a empuñar sus espadas por la cruz". Venecia, que volvía a estar amenazada por Mehmet, había estado esperando esa llamada y también Ştefan III el Grande. Dado que Basarab III Laiota se había convertido en aliado de los turcos, Ştefan podía permitirse un acercamiento a su primo. Envió a Ion Ţamblac, un hombre de su confianza, a la corte de Corvin, a principios de junio, y el rey húngaro comenzó el proceso habitual para iniciar una cruzada. Una vez más pidió dinero y equipamiento militar a las ciudades "sajonas", se convocó a la Dieta Húngara para solicitar su apoyo, y Corvin recaudó un impuesto de un florín de oro por casa en su reino para financiar la cruzada.

El siguiente movimiento del rey húngaro fue enviar un ejército comandado por Ţepeş a Bosnia, que estaba en manos de los turcos. Lanzando un ataque desde su cuartel general en Arghis, el Empalador había marchado sobre Merghindel, aproximadamente en octubre, y unió sus fuerzas a las de Corvin para infligir una derrota a los turcos ante la ciudad de Šabac el 8 de febrero del año siguiente (1476). Tras aquella victoria Mátyás volvió a Hungría, dejando a Ţepeş al mando del ejército. Empleando una táctica que ya había utilizado antes, envió a un regimiento de soldados húngaros disfrazados de turcos a la ciudad sitiada de Srebreniča, una localidad importante por sus minas de plata, ordenándole mezclarse con la gente en las calles y plazas, los cuales sembrarían el caos en el interior mientras desde el exterior los hombres de Ţepeş volaban la muralla a cañonazos. Una vez obtenida la victoria, como siempre, la venganza del Empalador sobre los turcos fue terrible. En Srebreniča, Zwornick y Kuslat, las macabras escenas de anteriores campañas se repitieron.

En la primavera de 1476 Ţepeş estaba de regreso en Transilvania. En Turda recibió no solo los mejores deseos de su primo, Ştefan de Moldavia ante su inminente batalla con Basarab Laiota, sino también un ejército de más de 20.000 hombres bajo el mando de István Báthory, juez real (1471-1493) y más tarde voivoda de Transilvania (1479-1493). Su plan era unir sus fuerzas con las de Ştefan antes de avanzar contra Mehmet, pero los turcos se adelantaron, atacando primero, y derrotaron en julio a los moldavos en Valea Alba. Pero la llegada de Ţepeş consiguió que los turcos se replegaran hacia el río Siret, abandonando el territorio moldavo.

La campaña se centró entonces en un ataque sostenido sobre Laiota. Ţepeş y Báthory marcharon desde Transilvania con unos 35.000 hombres, mientras que Ştefan había partido ya desde el este con unos 15.000. El 7 de octubre Ţepeş envió una carta a Braşov, proponiendo un acuerdo a cambio de su apoyo contra Laiota. Les prometió todos los aranceles sobe sus productos, y eliminaría todos los impuestos para que sus mercaderes pudieran comerciar en toda Valaquia. A cambio esperaba su total apoyo no dando asilo a sus enemigos, como había sido en el pasado, y les advirtió de las consecuencias si no respetaban este acuerdo.

Un mes después se enfrentó a Basarab Laiota. Los informes enviados a la corte de Buda de Mátyás Corvin confirman que el ejército de Laiota formado por unos 18.000 hombres y reforzado por tropas turcas había sido derrotado en Rucăr. El 8 de noviembre Ţepeş escribió de nuevo al Consejo de Braşov , anunciandoles la derrota y huida de Basarab III Laiota. Nueve días después, Carstian, el gobernador de Tîrgoviste escribía también a Braşov con noticias de que Vlad III había conquistado Bucarest.

Las últimas semanas de la vida de Ţepeş están envueltas en un halo de misterio. Con el ejército de Báthory de vuelta a Hungría y el de Ştefan de Moldavia regresando hacia el este, se hallaba expuesto a los peligros que siempre había tenido que enfrentar. Los boyardos que se habían opuesto a Ţepeş a principios de su segundo reinado habían sido eliminados y reemplazados, pero parece que incluso esos reemplazos, hombres de su confianza, habían apoyado a Radu y después a Laiota durante los años que había estado prisionero de Corvin. Por ello, Ştefan dejó tras de sí una guardia personal de 200 moldavos para defender al voivoda.

A finales de diciembre de 1476, Basarab Laiota lanzó un contraataque contra el Empalador que ahora tenía su corte en Bucarest, peligrosamente cerca del Danubio. Ţepeş había matado a sus anteriores rivales Dăneşti, Dan y Vladislav II, pero Basarab III Laiota, hermano de los anteriores, se le había escapado. Aquel enfrentamiento fue poco más que una escaramuza, no una apuesta desesperada como el ataque nocturno al campamento de Mehmet, pero Ţepeş no saldría con vida. Según el ruso Kuritsyn, que había conocido a la viuda del Empalador y a sus hijos en Buda, Ţepeş y su gente estaba ganando la batalla cuando el voivoda subió a lo alto de una colina para observar la lucha y deleitarse en la inminente victoria. Entonces fue atacado, lo más probable, por un asesino de Laiota, que viera su oportunidad en medio de la confusión de la batalla, y que le matara por la espalda.

Según una leyenda, los hombres de Laiota le habrían cortado la cabeza y se la habían llevado al sultán Mehmet II, quien la expondría en Constantinopla elevándola en una altísima estaca en el corazón de la ciudad.

8. De la historia a la leyenda…

Vlad fue voivoda o príncipe de Valaquia por tres veces. Su primer reinado, en 1448, que casi no llegó a dos meses, fue demasiado breve como para que pudieran salir de él leyendas o anécdotas, pero el segundo, entre 1456 y 1462, dejaría muchísimas historias que forjarían su reputación de hombre sanguinario. Heredó un trono que solía ganarse o perderse en los campos de batalla, y se convirtió en gobernante de un pueblo cuyos boyardos o nobles eran veleidosos y n muy de fiar. Decidido a centralizar y consolidar su poder, Ţepeş no dudo en utilizar las medidas más duras para lograrlo.

Hacia 1463, se imprimiría en Viena, mediante el nuevo invento de la imprenta, uno de los primeros panfletos políticos, precisamente sobre Vlad Ţepeş, el voivoda de Valaquia. Se tituló "La historia de un loco sanguinario llamado Dracula de Valaquia", y probablemente se basaba en un poema escrito por Michel Beheim, el poeta de la corte del emperador Friedrich III del Sacro Imperio Romano Germánico, quien a finales de la década de 1450 conoció por casualidad al hermano Jacob, un predicador itinerante, en Wiener Neustadt, a unas 30 millas al sur de Viena, cerca del monasterio de Melk, del que era el monje. Parece que fue este hombre quien le relataría los hechos y detalles en los que se basó para escribir su obra. Es probable que los escribientes de Mátyás Corvin compusieran a partir de ella una versión aún más difamatoria a finales de 1463 con propósitos propagandísticos. El poema se convirtió en uno de los preferidos del emperador Friedrich III, quien durante los dos años siguientes insistía en cada banquete en que Beheim lo recitara para sus invitados.

Las historias alemanas de la época sobre Drácula se acompañaban a menudo de grabados. Algunos eran meras representaciones del Empalador, como es el caso del frontispicio de Dracole Waida, impreso en Núremberg unos doce años después de su muerte, y que comienza: "En el año del señor de 1456, Drácula hizo muchas cosas espantosas". Otros eran ciertamente horripilantes, como el más conocido, realizado por Ambrosius Huber en 1499, y que representa el famoso banquete sangriento. El texto que figura sobre la espantosa escena, a modo de leyenda, dice:

"Aquí comienza una muy cruel y aterradora historia acerca de un salvaje sanguinario, Drácula el voivoda, de cómo empalaba a la gente, y los asaba, y los troceaba como a repollos, de cómo asaba a los niños y hacía que sus madres se los comieran y de muchas otras cosas horribles y de la tierra en que gobernó"

El grabado muestra a un Ţepeş con gesto aparentemente benévolo, con barba, y ataviado con los ropajes propios de un príncipe renacentista, sentado en una mesa al aire libre, sobre la que hay platos con comida y copas. A unos metros de él, un subordinado está cortando con hacha los miembros de unos cadáveres, y en el fondo se puede ver a varios hombres y mujeres desnudos empalados, y retorciéndose en su agonía. La escena ilustra el ataque de Ţepeş a la ciudad "sajona" de Braşov, que los alemanes llamaban Krondstadt en abril de 1459.

La mayoría de las historias alemanas acerca de Drácula provenían del monasterio de Saint Gallen, en Suiza, y de la catedral de Lambach, cerca de Salzburgo. Según los hechos históricos, el Empalador dirigió una serie de ataques contra las ciudades "sajonas" en Transilvania, entre 1457 y 1460. Los monjes católicos alemanes huyeron al oeste, llevando consigo aquellas terroríficas historias, transcritas por escribientes como el hermano Jacob, fuente del poema épico de Michel Benheim. Saint Gallen alberga el grueso de las historias "sajonas", 32 terroríficos relatos escritos en Plattdeutsch, el dialecto bajo alemán. De las 32 se puede decir que diez son verificables mediante fuentes históricas que, si bien no son totalmente fidedignas, al menos sí están imbuidas en una cierta oficialidad. La mayoría de ellas describen atrocidades, de las que se desprende una clara obsesión por el canibalismo. Estas historias "sajonas", tan obviamente sesgadas, distorsionadas y repetitivas, son las que forman el núcleo escrito de la leyenda del Empalador que empleó el rey húngaro Mátyás Corvin como propaganda contra el voivoda, simplemente porque servían a sus objetivos políticos. La morbosidad de las historias pronto hizo comprender a los editores que aquello podía ser una mina de oro: en 1488 se publicaron tres libros distintos con estas historias en Núremberg, y uno en Lübeck. El editor Hans Spörer publicaría otro en Bamberg en 1491, y un cuarto aparecería gracias a la imprenta de Martin Landsberg en Leipzig dos años más tarde. En los albores del siglo XV las historias estaban llegando al oeste. Matthias Hupfuff publicó otro libro de ellas en Estrasburgo en 1500; Des Iegher otro en Hamburgo, dos años después, y todavía en 1521 seguían apareciendo nuevas reediciones en Núremberg.

El segundo conjunto de textos que nos permiten saber más acerca de Vlad Drácula son otra serie de relatos rusos de una colección procedente del monasterio de Kirillov-Belozersky y que se conservan en la biblioteca pública de Saltykov-Schredin en San Petersburgo. el autor del manuscrito fue probablemente el monje Efrosin; también Fedor Kuritsyn, el enviado de Moscovia que, como ya se ha dicho, conoció a la familia de Vlad en la corte húngara y recopiló las historias que oyó sobre él. Mientras que las historias "sajonas” ennegrecen la reputación del Empalador porque los trató con dureza por ser extranjeros y unos capitalistas avariciosos que sangraban a sus súbditos, el autor de las rusas parece más dispuesto a aceptar que dicha violencia era "normal" para la época. De las 19 historias rusas, que se recopilaron alrededor de 1490, seis de ellas son históricas y pueden ser verificadas, otras siete de las historias rusas son variantes de las "sajonas", y solo dos se presentan como ejemplo de crueldad sin motivo. De estas seis historias, tres tratan sobre las cruzadas del Empalador contra los turcos, y las otras tres exhiben unos tintes de moralidad que no aparecen por ningún lado en las historias "sajonas". Por ejemplo:

"Un mercader húngaro llegó a Tîrgoviste y dejó su carromato cargado de oro en la calle frente al palacio del Empalador. Por la noche, alguien le roba 160 ducados y lógicamente el mercader se queja al voivoda. El Empalador ordena que se busque al ladrón, amenazando con destruir la ciudad si no es encontrado. Entretanto, Ţepeş hace que se añadan 161 ducados al carromato y espera a la semana siguiente. El mercader cuenta su dinero, muy impresionado, y le dice al voivoda que lo ha recuperado todo y que hay una moneda de más. El ladrón es atrapado con el botín robado, y Ţepeş resume así la moraleja de la historia: 'Ve en paz', le dice al mercader, 'si no me hubieras dicho nada de esa moneda de más, te habría empalado junto con el ladrón'.

La última fuente de información sobre Vlad Ţepeş procede de los recuerdos de su propia gente, que se ha transmitido de generación en generación a través de los cuentos populares rumanos. De los ocho existentes, siete coinciden en su argumento con las historias rusas, y seis con las versiones "sajonas”. Lo más interesante es que varios de estos cuentos tienen dos o tres variantes, reflejando así su origen en la tradición oral. Estos relatos resultan a veces sumamente vagos, y también al traducirlos pueden sonar bastantes ingenuos, pero el verdadero problema con las historias rumanas sobre Drácula es que el idioma no tuvo expresión escrita hasta el siglo XVI. La historia de la construcción del castillo de Poenari fue adaptada a su forma escrita por primera vez por Constantino Cantacuzeno en el siglo XVII y después de él los demás cuentos populares fueron imprimiéndose progresivamente.

La figura rumana de Vlad Ţepeş emergió de un modo titubeante en la literatura rumana como un héroe de la cultura popular en la línea del Cid español, del Guillermo Tell suizo, o del Robin Hood inglés; en el siglo XIX, en la era de los nacionalismos, la figura de Ţepeş adquirió unos ciertos tintes artúricos en Rumanía, el del héroe que duerme, esperando a ser despertado para ir en auxilio de su pueblo. Así pues, los "sajones" veían a Ţepeş como un monstruo porque interfirió con su capitalismo rapaz; los rusos, lo veían como un hombre cruel, pero justo; los rumanos, como a un héroe en su caballo blanco, que les libró de los boyardos corruptos y de las agresiones de los turcos en sus fronteras. ¿Cuál de todos fue el verdadero Ţepeş? 


Apéndice: El mito del vampiro y su relación con la figura histórica de Vlad Ţepeş en la literatura fantástica.

Aunque la temática de este blog es eminentemente de carácter histórico no me resisto a añadir unas observaciones sobre la relación que une al mito del vampiro con la historia del sangriento príncipe válaco.

En la cultura popular un vampiro es una criatura que se alimenta de la sangre de los vivos para mantenerse activo. En Europa la introducción de la figura del vampiro se produjo con la llegada de los gitanos procedentes de la India. La palabra "vampiro" deriva del idioma alemán "vampir", que deriva a su vez del polaco arcaico "vaper", y éste, a su vez, del eslavo arcaico "oper"; tiene raíces indoeuropeas similares en el truco y en el persa-iraní. A la vez, significa "ser volador", "beber" o "chupar" y "lobo", además hace referencia al único mamífero que realiza un vuelo completo, el murciélago. En Bulgaria apareció con el nombre de krvoijac, en Prusia se le dice gierach, en Rumanía strigoi, el polonia upier, en Serbia vlkoslak, en Hungría vampyr, en Grecia brukolako y en Rusia vourdalak. Los campesinos se contaban historias acerca de estas criaturas, de sus costumbres, de sus poderes y las formas existentes para destruirlas.

Desde los siglos XVI y XVII, cuando el tema del vampirismo empezó a trascender tímidamente los estrechos límites de la superstición esotérica, la demonología inquisitorial y el folklore rural, hasta el siglo XVIII, cuando la cuestión alcanza al categoría de polémica científica, la literatura vampírica no se muestra generosa en obras de interés, exceptuando los trabajos recopilatorios sobre leyendas locales. Pero con la irrupción del romanticismo en el siglo XIX, inicialmente mediante narraciones cortas poco conocidas -"Paola" (1832) de Boucher de Perthes, o "Il monasterio di sambucina" (1842) de Vittorio Paula- y, luego, gracias a obras de indudable categoría artística, como "Vampirismo" (1819) de E.T.A. Hoffmann, "No desperteis a los muertos" (1823) de Errnst Rampach, "La vampire ou la vierge de Hongrie" (1825) de Éthienne-Léon de Lamothe-Langon, "La Muerta enamorada" (1836) de Teophile Gautier, "Der Vampir" (1871) de Jan Neruda, "El horla" (1886) de Guy de Maupassant, "Vera" (1883) de Villiers de L'isle Adam, el vampiro se erige como el anti-héroe favorito del público de la época. 

La fabulación de Vlad el Empalador fue de gran ayuda para la composición de Drácula por parte de Bram Stoker, quien realizó exhaustivas investigaciones durante 7 años. Las fuentes escritas en las que se basó fueron muy variadas, alcanzando la veintena, según demuestran las notas que el autor redactó durante el proceso de escritura. La invención del conde Drácula es una amalgama de elementos heterogéneos que se ven articulados por la prodigiosa imaginación de Stoker. En la creación del personaje se mezclan diversos ingredientes como las supersticiones balcánicas acerca de los no-muertos y los hombres-lobo, la tipificación de los grandes mitos de la tradición fantástica del Romanticismo de raíces germánicas (Fausto, el Amante Demoniaco, el Judío Errante y el Holandés también llamado), los antecedentes literarios del vampiro aristocrático (Lord Ruthven de Polidori, Sir Francis Varney de Malcolm Rymer, Carmilla de Sheridan Le Fanu) y los modelos "históricos" como Vlad Ţepeş. 

La cuestión es saber cómo tuvo noticias de la existencia del príncipe Vlad. En un primer momento el autor había previsto situar la acción en la Estiria austriaca, terrorífica y románticamente evocada en "Carmilla"; posteriormente, seducido por la ominosa capacidad de sugerencia de la historia de Vlad Ţepeş, se decidió por situar el argumento en Transilvania. Si no escogió concretamente Valaquia como emplazamiento de la trama en este sentido fue porque Transilvania -separada de Moldavia por el Paso del Borgo- había sido un territorio más vinculado a las "epidemias vampíricas" que habían convulsionado la Europa central y oriental en la segunda mitad del siglo XVIII. 

El principal contacto literario de Stoker con la figura atestiguada de Vlad Ţepeş se produjo, sobre todo, a través de la lectura del libro de William Wilkinson titulado "Un informe de los principados de Valaquia y Moldavia" (An acount of the Principalities of Wallachia and Moldavia, 1820). En dicha obra, el autor, antiguo cónsul británico en Bucarest, comete diversos errores históricos que Stoker sigue al pie de la letra. por ejemplo, confunde en no pocas ocasiones a Vlad Ţepeş con su padre Vlad Dracul. El hecho de que el vocablo "dracul" tuviera connotaciones diabólicas, debió ser especialmente inspirador para Stoker al caracterizar al rey de los vampiros. En todo caso, ha sido imposible verificar hasta la fecha el grado de conocimiento que el escritor irlandés tuvo de las sanguinarias acciones del Empalador, pues Wilkinson no es muy explícito al respecto, remitiéndo al lector para mayor información a una obra anterior: la Historia General de los turcos (Generall Historie of the Turks), publicada por Richard Knolles en 1603. Si Stoker consultó con detenimiento este ensayo, pudo tener acceso a una descripción de las terribles y violentas prácticas de "Wladus Drácula", según se denomina allí a Ţepeş; de todos modos, el principal enigma que subsiste con respecto a la relación artística entre el escritor y el príncipe de Valaquia concierne al hecho de que Stoker pensó, a lo largo y ancho del proceso de composición de la novela, titular ésta como "Count Vampyr"; solo en el último momento y por razones desconocidas, cambió de idea y decidió encabezarla con el vocablo Drácula (que significa "el hijo del dragón", pues en valaquiano el sufijo "-a" equivalía a "hijo de"; este dragón es en realidad el apodo de su padre por pertenecer a la Orden del Dragón, como se ha dicho más arriba), basándose así en el apodo familiar de Vlad el Empalador, al que atribuyó fama inmortal...tan inmortal como si se hubiera tratado de un auténtico vampiro.


Bibliografía:

TEREZA SHELÁRU: Drácula. El hijo del Dragón (2007) 
M.J. TROW: Vlad el Empalador. En busca del auténtico Drácula (2003)
http://sitemaker.umich.edu/mladjov/files/romanian_rulers.pdf