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viernes, 16 de diciembre de 2011

La Arabia preislámica

1. Los Reinos Preislámicos

Antes del nacimiento del fenómeno religioso, político y social conocido como Islam, Arabia, su antiguo solar de origen, había sido el hogar de los pueblos semitas que en el transcurso de los siglos habían invadido las regiones civilizadas del Creciente Fertil en oleadas cíclicas: primero, los acadios y, más tarde, amorreos, arameos, hebreos y caldeos. Es un ejemplo más del enfrentamiento entre el nómada y el sedentario; el primero lleva una vida anhelando los recursos del segundo, y éste, gracias a la agricultura ha conseguido estabilizar la producción de alimentos, lo que permitió el despegue demográfico, y en una fase posterior, el nacimiento y desarrollo de una cultura avanzada.

La Península Arábiga había estado aislada de los centros políticos y culturales del mundo antiguo. En ella se reconocen varios territorios bien definidos, con diversos grados de civilización. En el interior de la Península, en el Neyed, es como una prolongación del desierto de Siria; de escasa lluvias, solo permite una población poco densa de pastores nómadas. Son los beduinos, que se consideran los representantes más puros de la raza árabe. El beduino solo es leal con los miembros de su tribu, gracias a su autoridad personal. Desprecia tanto al habitante de la ciudad como al campesino árabe, y por eso consideraba tener derecho al saqueo de las ciudades y las tierras fértiles. Su ilimitada arrogancia exige, incluso, entre las arrogantes tribus; una desconfianza siempre despierta y la lucha continua por los abrevaderos, las mieses les llevaba a conflictos y guerras entre sí. La autonomía de la tribu, celosamente guardada no permitía que surgieran planteamientos de una organización política más amplia en la Arabia septentrional y media.

En Yemen (la Arabia Felix de los romanos) se llegó , a partir del s.III, en el reino sabeo de los Himyaríes a la formación de un estado que abarcaba varias ciudades-estados aisladas. La Arabia meridional poseía una avanzada cultura urbana, gracias a la construcción de grandes diques y sistemas de irrigación perfeccionados. Por su posición a la salida del Mar Rojo era, al mismo tiempo, punto de confluencia de las grandes rutas mercantiles Oriente-Occidente y pieza de unión entre el comercio marítimo del Océano Índico y las rutas terrestres hacia Siria y Egipto. La Arabia meridional cayó también, por esta razón, bajo la esfera de influencia de las grandes potencias. Bizancio, interesada en la ruta marítima del Mar Rojo como compensación al cierre del Golfo Pérsico por los Sasánidas, habían apoyado, ya bajo Justiniano, al reino cristiano de Aksum. La utilización de Arabia y sus oasis como refugio por los judíos y cristianos disconformes con la presión económica o religiosa de los estados del limes, contribuyeron a poner fin a la Arabia Felix de los clásicos. Así, el rey del Yemen Ma'adi-Karib Yanuf marchó (522) contra al-Mundhir III de al-Hira, pero la crisis le obligó a abdicar en Yusuf Asar o Dhu Nuwas, judío. Éste, con la ayuda de la tribu de Hamdan, persiguió a los cristianos de Nachran, y a ella parece aludir El Corán, en el año 523; los cristianos reaccionaron con la expedición de castigo abisinia del 525, y la intervención, cada vez más decidida de los africanos en el sur de Arabia. Al fin, se hizo cargo del poder Abrahah, procedente de Adulis, quien adoptó el mismo título real que Aki-Karib. Posiblemente era nestoriano. Atacó la Arabia del Norte, y según la tradición, los hamdan le apoyaron en la campaña. Se le atribuye a él o a un homónimo la marcha sobre La Meca que había sido detenida por voluntad divina el año del nacimiento del Profeta Muhammad (570).



El resultado de sus maniobras fue la intervención militar de la Persia Sasánida, cuyo general Wahriz ocupó el Yemen. La parte noroccidental de Arabia estaba desde hacía siglos en la zona de tensión del conflicto romano-parto primero y bizantino-sasánida después, sometidos constantemente a cambiantes influencias políticas y culturales. La esfera de influencia sasánida llegaba hasta Palmira y hasta la parte oriental del Nafud. Bizancio intentó mantener bajo control la margen occidental del desierto de Akaba hasta Siria, mediante estados clientes. En las fronteras defensivas de los estados bizantino y sasánida, existían pequeños estados intermedios, estados clientes semibeduinos, bajo el mando de príncipes árabes. Los Ghassaníes eran una rama de los Azd, y a cambio de un subsidio anual que le pagaba Constantinopla y de los títulos de filarca, clarissimus, patricio y glorioso, suministraban a sus protectores escuadrones de caballeros, vigilaban las caravanas comerciales de los Qurayshíes, que había empezado a organizar, a partir de 467, un antepasado de Muhammad, Hashim b. Abd Manaf, y atacaban a los judíos del Hedjaz. Uno de sus soberanos al-Harith b. Djabala (529-569) luchó contra los persas a las órdenes de Belisario, y más tarde, derrotó en Qinasrin al lakhmí al-Mundhir b. an-Numan, en el "día" de Halima (554). La aceptación y difusión del monofisismo fue la causa de que su sucesor al-Mundhir fuera desterrado a Sicilia. El último de sus soberanos, Djabala b. al-Ayham († 644), consiguió reconstruir su patrimonio después de la avalancha persa de Cosroes II Parviz (590-628) y la posterior victoria de Heraclio, pero vencido por los musulmanes se convirtió a la nueva fe.




La dinastía rival, los lakhmíes, protegía la frontera persa. Había llegado a la misma, procedente del sur, hacia el s.III. El primer rey conocido fue Amr b. Adi. Combatió a Zenobia de Palmira y protegió el maniqueismo cuando este fue perseguido en Persia, del mismo modo que sus sucesores acogieron a los nestorianos, huidos de los territorios bizantinos. Aprovechando la decadencia de Edesa y Palmira, los lakhmíes transformaron su campamento (hira) en una verdadera capital, etapa imprescindible en los caminos que, desde el este o desde el sur de Arabia, bordeando el Golfo Pérsico, se dirigían a Siria y al Hedjaz.

El soberano más importante de esta dinastía, al-Mundhir III (503-554) mantuvo relaciones con los sudárabes Yusuf Dhu Nuwas y Abrahah; colaboró con los persas en la batalla de Callinicum (531), en que derrotaron a los bizantinos mandados por Belisario y protegió y auxilió la política de la tribu guerrera de los kinda, dirigida a dominar el norte de la Arabia Central. A pesar de ello, an-Numan IV b. al-Mundhir (580-602), mandado asesinar por Cosroes II, no pudo evitar la errota de la hegemonía kinda en el "día" de Djabala o al-Nuq, ni la incorporación de su estado al imperio sasánida que así se privó del servicio de una familia experta en los asuntos árabes y en la defensa ante sus incursiones.



Las regiones centrales de Arabia estaban dominadas por la confederación Kinda. Dentro de ella los Banu Mu'awiya eran los predominantes y en su seno la casa de Hudj, por sobrenombre Akil al-Murar, fue la más ilustre. Es este Hudj, quien con la ayuda de Himyar, en la segunda mitad del s.V se movió hacia el centro y norte de Arabia, y asegura su supremacía sobre las tribus árabes de Ma'ad. Su hijo Amr (al-Maksum) le sucede, y su hijo más joven, Mu'awiya al-Djawn, gobierna Yamama; pero de los dos poco se conoce, y es el nieto, al-harith b. Amr el miembro más conocido de la familia, afirmándose como una personalidad internacional no solo entre los árabes, sino también entre los persas, bizantinos, lakhmíes y ghassaníes. Hacia el 500 los dos hijos de éste último, Hudj y Ma'adi-Karib, iniciaron una ofensiva contra la frontera bizantina, y en 502 se debió concluir un tratado con al-Harith. Durante un corto perido de tiempo reina sobre al-Hira y adopta el mazdeismo; después se acerca a los bizantinos, que le conceden un filarcato en Palestina, pero entra en conflicto con Diómedes, dux de esta provincia, y fue en el desierto donde en 528 fue muerto por el lakhmí al-Mundhir, o por otro miembro de la tribu de Kalb. Al-Harith había repartido las tribus ma'adíes entre sus cuatro hijos: Hudj, Shurahbil, Salama y Ma'adi-Karib; pero, a su muerte, estallaron las rivalidades entre ellos resultando un sangriento choque armado, en el curso del cual Shurahbil encuentra la muerte. Enseguida, la tribu de Asad se subleva contra Hudj y le mata. En estas circunstancias tras la muerte violenta de al-Harith, y cuando el poder de los kinda se estaba resquebrajando, hacia 530 Bizancio envía a dos diplomáticos, Julián y Donoso, entre los Himyar, los kinda y los etíopes para concluir una alianza contra Persia; los servicios de los kinda le eran necesarios y la diplomacia bizantina logró poner fin al conflicto que oponía a himyaríes y kinda al retirar de Arabia central a Qays, hijo de Salama, y partir sus posesiones entre sus hermanos Yazid y Amr. Qays fue recibido en Constantinopla y se le confirio un mando en Palestina.



En el curso de la segunda mitad del s.VI el poder de Kinda en el norte y centro de Arabia manifiesta signos de desintegración. Además de las luchas fratricidas a las que se entregaban en Nadj los hijos de al-Harith, la rama de los Banu-l-Djawan de la Yamama entra en los conflictos intertribales que oponían los Tamim a los Amir, y que llevaron a las batallas de Shi'b Djabala y Dhu Nadjab, desastrosas para los Banu Djawn. La posición de los kinda se volvió precaria y finalmente volvieron a Hadramawt, su lugar de origen. Habían gobernado a los árabes a través de centros urbanos como Ghamr hdi Kinda, Bat Akil y Hadjr.

Gracias a su posición en la encrucijada de dos grandes rutas de caravanas entre la Arabia meridional y Siria y entre el Mar Rojo e Iraq, por las que pasaba el incienso y las maderas del Yemen, las especias y artículos de lujo de la India y del Lejano Oriente, La Meca (Makka), desde hacía mucho tiempo constituía una importante plaza comercial con una aristocracia formada por familias de grandes comerciantes. Junto al comercio se sacaban sustanciosos beneficios de las peregrinaciones: las fechas en que pasaban por allí las caravanas más importantes coincidían, en parte, con la peregrinación anual a la Ka'aba; durante esos días se establecía la tregua de dios, tan útil en los negocios. La Ka'aba con la" Piedra Negra", piedra de naturaleza meteórica caída del cielo, venerada por los creyentes constituía el centro cultural más importante de la Arabia noroccidental.

La oligarquía familiar de la tribu de los Qurayshíes, que dominaban desde el s.V tenía mayor experiencia y estaba mejor informada de los asuntos internacionales que los demás príncipes de la Arabia Central, gracias a las amplias relaciones comerciales que mantenía La Meca. Sin embargo, la ciudad permanecía neutral, al margen de la política de las grandes potencias. Tampoco la "tregua de dios" que en ella se acordaba fue capaz de modificar la semianárquica situación  polçitica del mundo beduino. A comienzos del s.VII Arabia era, de hecho, un espacio muerto en el plano político. Las unidades políticamente más fuertes estaban aprisionadas en la esfera de soberanía de las grandes potencias; por lo demás, lo que dominaba era una situación constante de guerra de guerrillas entre las tribus.

Arabia en el 600




7 comentarios:

  1. Hola, muy interesante su artículo. Estoy investigando sobre la arabia preislamica, principalmente el siglo v y principio del 6, y los conflictos entre los reinos satélites y también el marco general de los reinos árabes. Es un terreno pantanoso y gracontradictorio y queria pedirle por favor, si podria usted referirme algunas fuentes fiables y ricas. Gracias de antemano.

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  2. Como habrá podido comprobar esta entrada es meramente una introducción al inicio de la historia del Islam, una pincelada del caldo de cultivo sobre el que fermentó la doctrina musulmana del profeta Muhammad. Para iniciarse en el tema le puedo recomendar Los orígenes del Islam, de Juan Vernet, en cuyo capítulo segundo podrá encontrar una información más amplia y detallada del mundo árabe previo a la Hégira. Está publicado en la colección Biblioteca Historia 16, nº 27. En la bibliografía correspondiente a dicho capítulo se hace referencia a fuentes originales, si bien en idioma extranjero. Espero haberle sido de ayuda.

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  3. Sobre el estado de Arabia antes del Islam: H. LAMMENS, Le Berceau de l'Islam. L'a Arabie occidentale à la veille de l'Hégire, vol I. Le climat, les Bédouins, Roma, 1914; G. RYCKMANS, Les religions arabes préislamiques, 2ª edicion 1952; P. HENRI CHARLES, Le christianisme des Arabes nomades sur le limes et dans le désesrt syromésopotamien aux alentours de l'hégire, Paris, 1936, para las relaciones entre bizancio y los árabes en la época del emperador Mauricio, el cap. IX de P.GOUBERT, Byzance avant l'Islam.
    Para la puesta al día del material pueden verse los artículos de la Encyclopédie de l'Islam (segunda edición Leiden, Brill; fascículos en inglés y francés desde 1953), buscando por las palabras claves correspondientes.

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  4. Tienes referencia de esta infomacion?

    Me detuve a leer pues estoy haciendo un trabajo sobre el la Arabia preislamica y me gustaria conocer las referencias de esta informacion.

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  5. Me gusto su pagina, le invito a la mia
    evolutionhomo.blogspot.com

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    1. Estaré encantado de visitarla, por supuesto. En cuanto a la bibliografía, es la que he comentado un poco más arriba. De todos modos, como ya dije antes, solo es una pequeña introducción a los inicios del Islam.

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